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2013 La tutoría más cara del mundo: utilizando el perfomance como recurso evaluativo


Esta semana no solo ha llegado la primavera de una forma física a Waterville, sino que también ha llegado de forma metafórica a través de lo que se denomina como Spring Break y que coincide con las vacaciones de Semana Santa en España. Está claro que ambas celebraciones tienen que ver con el paso de ciclo, tienen que ver con dejar el invierno atrás y que comiencen los días largos, la luz blanca, las yemas de las plantas a punto de explotar y una recarga energética general. Esta semana en la que no ha habido actividad académica en Colby, he tenido la suerte de que viniese hasta aquí Lucía Sánchez profesora de educación secundaria del Área de Plástica y Visual muy preocupada en el cambio de formato, miembra super activa de Pedagogías Invisibles, investigadora cualitativa e innovadora y, sobre todo, amiga.
Con la escusa de hacer una tutoría (la tutoría más cara del mundo porque Lucía vive en Madrid), ha pasado tres días con nosotros en los que se convirtió en mi sombra a la vez que rematábamos los últimos flecos de su tesis doctoral, una investigación que explora desde la práctica la necesidad de transformar la evaluación en una ayuda para que el aprendizaje suceda en vez de precisamente el elemento que anula el aprendizaje y transforma la educación en un simulacro bulímico. Además de acompañarme al Walmart y comprobar con sus propios ojos como se pueden comprar en el mismo lugar una lechuga, unas zapatillas de andar por casa y un rifle de doble apertura, el tiempo que hemos pasado juntas ha servido para reflexionar de manera rizomática sobre varios temas rEDUvolucionarios.
El primer tema sobre el que evidentemente hablamos fue sobre los problemas de la evaluación y la realidad de que la principal causa de que el sistema educativo actual esté enfermo es que tenemos una educación basada en la evaluación en vez de una educación basada en el aprendizaje. Tenemos una educación cuya principal meta es la certificación, la legitimación de lo memorizado por parte de los estados, un proceso que muy poco o nada tiene que ver con la creación de conocimiento. Tenemos que aceptar el fracaso de la evaluación como un proceso efectivo: si funcionase no tendríamos los resultados que tenemos en las instituciones formales y esta es la razón por la que resulta imprescindible reflexionar sobre cómo, por qué y para qué evaluamos teniendo en cuenta que lo que entendemos por evaluar, y su principal herramienta, calificar, consisten en representar numéricamente lo que consideramos que ha aprendido un estudiante con el objetivo de legitimar su paso de un nivel a otro dentro del sistema educativo formal.
Pero, debido a que soy realista y se que es imposible abolirla, considero que hay trabajar a partir de tres frentes con respecto a ella: primero considero que es importante descentrarla que es exactamente lo que ocurre en los actos educativos no formales donde el aprendizaje sucede sin la obsesión por los resultados cuantitativos. La nota, la calificación, verdadero eje de las prácticas bulímicas y de la recreación del simulacro, debe de ser desplazada, hay que crear entornos donde el centro sea el aprendizaje junto con todas aquellas características que hemos perdido como el placer en vez de la obsesión por medir lo que ha ocurrido y representarlo; la segunda propuesta sería transformarla en investigación y utilizar métodos cualitativos para ejercerla desde la práctica y, por último, creo que realmente tenemos que ser creativos, aceptar que el paradigma numérico positivista no es más que uno de los sistemas de representación posibles y empezar a crear otras formas de evaluación.
La aportación de Lucía a este tarea idea transformar la evaluación fundamentalmente consiste en utilizar del arte contemporáneo (y en concreto la perfomance) como sistemas de representación del aprendizaje. En el estudio de caso que aborda en el libro Pedagogías invisibles, el espacio del aula como discurso explica como ha puesto en funcionamiento algo aparentemente complicado :

“Como profesora, muy a menudo me he sentido mal, frustrada por no ser capaz de medir en qué grado un estudiante ha procesado realmente y comprendido algo que yo le he explicado. Más allá de incorporar contenidos memorísticos o procesos mecánicos, la educación para mi implica una transformación pero, ¿cómo puedo yo calcular que lo que yo he contado (o hecho) en el aula les ha transformado? ….Y entonces, sucedió. Me di cuenta de que en términos mercantiles, el dinero es también un sistema de representación. De hecho, es el sistema de representación del “valor” por excelencia. Y así se me ocurrió: intercambiar trabajos por dinero. Imprimí mis propios billetes de 100, 200 y 500 y les di un nombre: el Terruño (o en inglés Lander). Por cada trabajo entregado el alumno recibe 100, cuando está bien desarrollado le doy 200, y si además plantea una idea original (y se sale del tiesto) recibe 500. En realidad todo está trucado, yo apunto minuciosamente el dinero que van acumulando. Y el día antes de la subasta voy pensando qué nota creo que se merece cada uno con respecto al conjunto de la clase, cuidando de que todos los que tienen la misma cantidad obtengan la misma nota. Valoro en términos de dedicación, más que de esfuerzo. Y en términos de originalidad. Premio siempre al que no tiene miedo.

Las conclusiones a las que ha llegado Lucía las podremos leer dentro de poco cuando publique su tesis, pero hoy me gustaría compartir de manera anticipada algunos de los beneficios que transformar la evaluación aporta al aprendizaje.
El primero de ellos es que invita a reflexionar sobre el propio proceso de la evaluación:

“Antes de poner en marcha este sistema jamás ningún alumno me había preguntado -“Oye, ¿y tú cómo evalúas?”-. Cambiar la evaluación en mi caso ha generado dos cosas: agrado o suspicacia, y a veces las dos. Permite hablar de ello, evidencia lo que antes estaba oculto y genera reflexión, la posibilidad de hablar de la importancia de “la nota”, de cómo un número es en realidad un “sistema de representación”. Les explico que en mi cuaderno no solo llevo las cuentas, sino que apunto impresiones que no soy capaz de valorar en términos numéricos ni económicos, pero que me sirven para darles y pedirles más. Les cuento que a través de esta evaluación creativa intento hacerles ver que las cosas pueden hacerse de mil formas.”

Lo segundo que aporta es que el momento de evaluar deja de ser una tortura (y estoy pensado en los exámenes) para convertirse en una experiencia:

“La “subasta” además de una performance, es performativa.-“¿Para qué te sirve un 9?”- les digo –“Para nada, no sirve absolutamente para nada. Pero lo que has aprendido… eso siempre lo llevarás contigo”.

Otro de los factores que explota es la autocorrección, probablemente el método de evaluación mejor del mundo. La reflexión que se genera con la perfomance que Lucía plantea invita a los estudiantes a explorar su aprendizaje y ser capaces de que sean ellos mismos y no un agente exterior quiénes determinen el valor de su trabajo y ponga en funcionamiento determinadas acciones.

Y, para terminar, fomenta la creatividad del profesor entendido como un productor cultural en todas las fases del proceso así como la creatividad de los estudiantes cuando son invitados a desarrollar sus propios modos de evaluación.

Dirigir a alguien una tesis doctoral es una posibilidad única de enlazar las biografías de dos personas con intereses comunes entendiendo el verbo dirigir como el de compartir, el de enseñarnos cosas mutuamente, el de tejer el rizoma. Desde la organización en 2011 del seminario Edupunk y universidad: son necearios los doctorados en tiempos de Facebook donde trabajamos el tema con Alejandro Piscitelli, en Pedagogías Invisibles estamos intentando transformar el simulacro de la realización de una tesis doctoral en la generación rizomática de conocimiento compartido. En los tiempos que corren, lo colaborativo ha de sustituir a lo individual, el trabajo en equipo al doctorando solitario, lo biográfico debe de sustituir a lo ajeno, lo narrativo ha de sustituir al lenguaje académico incomprensible y narcótico y lo audiovisual y el formato electrónico a lo únicamente textual y en papel. 
Compartir el conocimiento es la razón que tenemos para hacer investigación en el siglo XXI, infectarnos con las ideas de otros en vez de trabajar solos y creer que el conocimiento es un objeto que pertenece a alguien en exclusiva. Así es como entendemos Pedagogías Invisibles la investigación doctoral y como la llevamos a la práctica: tejiendo, intercambiando, regenerando. Gracias Lucía.



2013 ¿Puede la arquitectura asesinar el conocimiento? Resumen de la investigación Breaking The Membrane en Colby College (Maine)


24 Del suspenso al suspense (11/03/2013)

El día ha amanecido soleado en Waterville (casi me sale Springfield, por que será) con una temperatura que nos parece suave (7 grados) y pájaros que cantan...¿Será esto el principio de la primavera? A las 9.30 de la mañana ha aparecido Andrés en mi despacho y hemos estado releyendo juntos el resumen que hice de su entrevista y ha sido muy interesante comprobar como funciona el mecanismo de la conversación narrativa ya que lo que hemos estado revisando es la representación que yo he creado a partir de mis recuerdos de lo que comentamos juntos, una descripción de los hechos totalmente diferente del método tradicional de entrevista en el que se transcriben a texto las palabras del entrevistado. 

25 Grafitis, homosexualidad y atletas (12/03/2013)

Estoy en la biblioteca/starbucks donde he quedado con Felipe a las 9 de la mañana. Felipe el año pasado hizo un trabajo sobre los grafitis que los estudiantes perpetran en las paredes de las mesas de madera del sótano de la biblioteca principal. Los grafitis son obscenos, hacen muchas referencias a los genitales de ambos sexos pero siempre utilizando lo femenino como peyorativo. Felipe estableció cinco categorías con respecto a estos grafitis: 

1. Illustrating/promoting sex
2. Crude humor
3. Self-masculinization
4. Homophobia
5. Emasculation

En su análisis se da cuenta de que los grafitis son una conversación entre diferentes varones que pertenecen un determinada agrupación deportiva y que recrean mediante estos comentarios la idea de MACHO, se da cuenta de que es una manera de asentar veladamente la cultura hegemónica del campus: masculina, heterosexual, blanca, delgada, deportista, de Nueva Inglaterra. ¿Es este es el alumno ideal? A través de los grafiti se vuelve explícito lo que está oculto que, además de esta hegemonía, consiste en la violencia contra las mujeres  consideradas ciudadanas de segunda sobre todo con respecto al tema de los deportes. De nuevo, lo físico aventaja a lo intelectual aún cuando el slogan de Colby es LUX MENTIS SCIENCIA. Aquí tenemos otra vez las contradicciones existentes entre el micromundo: explícito y el mircomundo: oculto y puede que de aquí emerja la sensación de incomodidad de muchas mujeres del campus. 

26 La importancia de narrar el pasado (13/03/2013)

Ayer fui  aun evento organizado entre un grupo de estudiantes y el Oak Institute ya que este mes es el Mes de la Inmigración. Ocho freshmens (alumnos de primer curso) subieron al escenario y nos hablaron de las experiencias de inmigración que mejor conocen: la de sus padres y, específicamente, la de sus madres. Una peruana, una caboverdiana, tres mexicanos y tres dominicanos narraron en primera persona las desoladoras experiencias de su familia más inmediata recalcando sobre todo el sacrificio desde edades muy tempranas, el trabajo más que duro, el dolor, la presencia continua del miedo a ser deportados, las biografías cargadas de irresponsabilidades por parte de algunos y de miradas al futuro por parte de las madres de todos, unas miradas que les ha permitido ser la primera generación que van al college. Con mucha emoción y de forma desestructurada, cada uno de ellos relató como ser inmigrante ha sido su primera y mas profunda seña identitaria así como las intersecciones entre sus países de origen y los de llegada, el idioma, la comida, que existiese electricidad después de las nueve....Vidas que no forman parte del mundo hegemónico de Colby, vidas que, como las de los trabajadores de Sodexo, las de las limpiadoras y las de cualquier otra minoría, se atrincheran al fondo de las pedagogías invisibles del campus. Unas vidas que ayer se visibilizaron dando fe de que los relatos de los oprimidos son más ricos, más fuertes y más transformadores que los de los opresores y que esta visibilidad deshará más tarde o más temprano, la hegemonía.  

 27 La importancia de narrar el presente (14/03/2013)

La biblioteca del edificio de Artes, Blixter, es un lugar peculiar con enormes ventanales que dan a un bosque de tal manera que es un espacio que invita a la contemplación. Allí me he citado esta mañana con una de las productoras del vídeo Bicentenial (ese que denuncia las injusticias sociales de este campus). Andrea es una persona muy crítica y con la cabeza muy bien amueblada que tiene claro que se quiere dedicar a la rEDUvolution. La entrevista con Andrea ha sido muy interesante, tanto, que en una hora no hemos salido del primer tema, el tema del poder. De lo primero que hablamos es del currículum a la carta. Andrea comenta que esto en su país de origen es imposible y que es algo de lo que está disfrutando mucho este primer año ya que los estudiantes de Colby no pueden elegir Mayor hasta el segundo año. En cualquier caso, también comenta el tema de los 10 requerimientos generales pero entendiéndolos como la posibilidad de que la institución te obligue a hacer algo que tu no has elegido como algo positivo. Entiende los requisitos como una posibilidad en vez de como un impedimento. Entre otras muchas cosas también opina que hay una minoría de estudiantes progresistas frente a una mayoría de estudiantes que vienen aquí a pasar cuatro años de vacaciones. Y por último le he contado el tema de los grafitis y hemos estado hablando de como existe esa figura del atleta, blanco, heterosexual, nativo americano y que es la que privilegia la institución. Este personaje es el que representa la cultura intrínseca de los jóvenes de Colby y lo que ocurre es que la institución no consigue hacerlos ciudadanos críticos.

29 ¿Puede un edificio asesinar el conocimiento? (19/03/2013)

Andrea y yo hemos vuelto a encontrarnos para proseguir nuestra conversación y avanzar hasta el tema número dos mediante el que quiero indagar si Colby es un territorio o un no lugar y de nuevo lo hemos hecho en la biblioteca del edificio de Artes mientras la nieve caía sin cesar....Coincidir con gente interesante es una suerte que no se tiene todos los días y la verdad es que Andrea es muy interesante. De entre todas las cosas que hemos estado hablando me han llamado la atención sobre todo una: la idea de que la arquitectura es Colby es una asesina del conocimiento. Me explico. 

Llegar a la conclusión de que la arquitectura en Colby es una asesina del conocimiento emerge de las apreciaciones de Andrea con respecto a la rectangularidad y los usos del espacio en el campus. Tal como están dispuestas las mesas, tal como están organizadas las sillas, los pasillos, las escaleras, los arribas y los abajos, los habitantes entran y salen pero no pueden reunirse, no pueden conversar, las paredes y el mobiliario no facilitan la interacción de unos con otros. Los espacios están diseñados para que el profesor hable en la clase pero para que no haya más conversaciones más allá de las académicas. Una arquitectura completamente diferente a la que podemos encontrar en los nuevos espacios pedagógicos que están desarrollando Rosam Bosch u otros arquitectos como Andrés Jaque, en las que las dimensiones políticas de los recintos generan conocimiento en vez de asesinarlo. 

 30 Pedagogía de la incomodidad (20/03/2013)

Hace unos meses oí por primera vez este término que ha vuelto a emerger hoy en dos ocasiones, primero con la conversación que he finalizado hoy con Andrea y después con la que he iniciado con Charles, probablemente el profesor de Colby con el que tengo más cosas en común. 

La primera vez que ha salido el término ha sido cuando Andrea y yo estábamos hablando sobre lo que significa pasar del simulacro a la experiencia y que conlleva (como no podía ser de otra manera) a salir de la zona de confort en la que todos nos sentimos seguros y autosuficientes para adentrarnos en la incomodidad. Por qué es allí en las lindes, en las zonas perturbadoras donde nos hacemos preguntas. La molestia desplaza nuestra seguridad y nos lleva al extrañamiento, nos lleva a romper lo anodino y a mirar lo que nos rodea como si lo hiciésemos por primera vez. La inquietud es el caldo de cultivo para repreguntarnos y preguntarnos, para ir desde la sensación de malestar que produce la conformidad a la sensación de bienestar que nos produce la inconformidad, el movimiento, los desplazamientos, el atrevimiento y los deseos. Según Andrea, pocos son los estudiantes de Colby que desean perder su zona de confort, una zona de confort creada desde la antesala del privilegio y la hegemonía.

Exactamente lo mismo piensa Charles, uno de los pocos profesores que están apoyando el movimiento que quiere transformar Colby en un lugar más democrático y diverso. Adam me ha contado cosas increíbles como es la existencia de una serie de hermandades secretas que dominan el campus y que se mantienen en lo más profundo del lado oculto del micromundo, así como el caso de violencia sexual que tuvo lugar el año pasado e y que la administración intentó más que solucionar, invisibilizar. Charles me ha invitado a reflexionar sobre el hecho de que, a pesar de que el país está pasando una crisis económica muy profunda y que un montón de familias se han quedado sin casas y trabajo, las peticiones por entrar en Colby se han multiplicado. Charles se siente cansado y frustrado por trabajar a contra corriente, lleva ya demasiado tiempo experimentando solo incomodidad. 

2013 Pedagogía crítica y Caipiriñha: creando flujos de resistencia regenerativa


Cuando casi parecía que en Madrid era ya primavera, la Fundación Fuhem Educación y el Círculo de Bellas Artes de Madrid juntaron esfuerzos para organizar la quinta edición de las Jornadas Arte, Educación y Ciudadanía un encuentro para los interesados en la educación artística que en esta edición se ha focalizado en como las producciones visuales constituyen una herramienta indispensable en el aula para desarrollar una de las competencias más necesarias en un mundo saturado de imágenes y de miedo: el espíritu crítico, la sospecha, el volver a leer.
Unas jornadas que ofertaban talleres, charlas y una exposición en el que docentes de diferentes procedencias compartimos el trabajo que desarrollamos para convertir la educación de las artes visuales en una práctica contemporánea. Me parece muy importante señalar que el motor de las jornadas es la Fundación Fuhem, organismo que agrupa una serie de instituciones educativas que constituyen en Madrid la cabeza de lanza de una pedagogía crítica y comprometida, organismo que constituye la excepción dentro de la educación obsoleta, rancia y profundamente tóxica fomentada por las políticas educativas de la Comunidad de Madrid. Dentro del contexto de la educación no pública, los centros de la FUHEM y un puñado más de instituciones trabajan en nuestra querida ciudad HACIENDO RESISTENCIA, constituyendo la alternativa a las prácticas tóxicas que, amparadas por los consecutivos triunfos en las urnas del Partido Popular, están perpetrando el asesinato de la enseñanza progresista tanto pública como no pública así como de todo aquello que defiendo con mi trabajo. En este contexto desolador, la FUHEM lucha y lucha regenerativamente construyendo este tipo de actos para visibilizar quienes luchamos en Madrid por otra pedagogía.
Gracias  a las nuevas tecnologías puede participar en este evento junto con Clara Megías y otros miembros de Pedagogías Invisibles. Clara y yo organizamos la charla ¿Estoy artista o estoy profesora? Utilizando el arte contemporáneo como formato pedagógico. En nuestra propuesta quisimos trabajar varias ideas siendo la primera la del profesor como productor cultural, como intelectual transformativo, como agente político capaz de realizar día a día micro revoluciones mediante las que transformar la sociedad. Quisimos visualizar la idea de esta producción como remezcla así como la demanda de la creatividad como una de las principales competencias del docente rEDUvolucionario.  En segundo lugar, discutimos la necesidad de trasformar el simulacro pedagógico en experiencias vividas en primera persona, tangibles y emocionantes para lo cual la narratividad y la participación son necesarias. Por todo lo anterior, consideramos que el arte contemporáneo es la herramienta ideal lo que ilustramos con ejemplos tanto de nuestro trabajo como con el de otros colegas como Lucía Sánchez o Jordi Canudas (por poner ejemplos desde la ESO y desde los colectivos con capacidades espaciales).
Solo tres días más tarde tuvo lugar otro evento regenerativo Caipirinha: creando flujos de investigaciones efervescentes entre España y Brasil. Tras la experiencia Edupunk y posmodernidad: ¿son necesarios los doctorados en tiempos de Facebook? (en la que compartimos ideas con Alejandro Piscitelli) y Guacamole: construcciones rizomáticas (en la que elaboramos de forma colaborativa con Alejandro Bolaños el currículum de arte de la región de Chiapas, México), Pedagogías Invisibles ha organizado Caipirinha: creando flujos de investigaciones efervescentes entre España y Brasil para compartir conocimientos con una organización muy similar a la nuestra llamada GEARTE, un grupo de investigación sobre educación artística de la Facultad de Educación de la Universidad Federal del Rio Grande del Sur, Brasil. 
Analice Dutra, coordinadora de este grupo nos habló por que sus intereses persiguen utilizar las artes visuales para empoderar a las niñas y niños económicamente menos favorecidos y quienes quedan muchas veces al margen de las instituciones formales. Situó a Ana Mae Barbosa, (probablemente la pedagoga brasileña más en consonancia con una educación artística contemporánea) como impulsora del grupo y la inclusión de sus prácticas dentro de lo que conocemos como Educación Artística para la Justicia Social. Analice funda en 1997 GEARTE para desarrollar actividades que relacionen la educación y el arte con otras áreas como la semiótica discursiva, la cultura visual, la estética, la historia y la critica del arte. 
Caipirinha es claramente el comienzo de una larga amistad con GEARTE, con investigadores y activistas que comparten con nosotros (Pedagogías Invisibles) una forma contemporánea, práctica y crítica de entender la educación. Como con los centros de la Fuhem, nos sentimos muy cerca y compartimos la necesidad de unirnos y contaminarnos para poder transformar la sociedad un lugar más simétrico.