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2014 ¿Dónde está el arte? o por qué disfrutar de cómo caen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche es igual de potente que visitar un museo


“Arte es todo aquello que decidimos mirar artísticamente”
El arte como experiencia
John Dewey



¿Dónde está el arte? Esta es la pregunta que me hizo mi hija Paz hace unos días, sobrecogida por la conversación que manteníamos varios adultos a su alrededor sobre el espinoso tema de la legitimación del arte contemporáneo y, lo mismo que hago con los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la UCM (que sorprendentemente tienen las mismas dudas que ella), la pregunta me posibilitó abrir el debate sobre las diferencias entre decidir entrar en el circuito del mundo profesional del arte contemporáneo o no entrar en ese mundo profesional, quedarte fuera. Si decides entrar lo primero que necesitas es legitimarte, de manera que tienes que seguir una serie de pasos: la obra de arte no debe ser casual, hay que enmarcarla dentro de una trayectoria, exponer en lugares físicos muy concretos así como aparecer en webs y revistas de referencia que te posicionen dentro de la selección realizada por comisario o un blogero de renombre. Como los estudiantes siempre se enfadan cuando explico este proceso utilizo una metáfora: no es lo mismo jugar al fútbol en el patio de tu casa (fútbol no profesional) que entrar en el Real Madrid (fútbol profesional). Para que ocurra lo segundo también hay que pasar por un proceso de legitimación super estricto: has de ser seleccionado por un ojeador, entran en un equipo de renombre, etc.




Pero, no es lo mismo el arte legitimado que la experiencia estética. La segunda, como ya dijo Dewey en Arts as experience y Alan Kaprow en La educación del desartista, se puede encontrar en cualquier momento y en cualquier lugar si adiestramos nuestros ojos y nuestro cerebro para ello: disfrutamos al mirar como se distribuyen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche, el rastro que dejan la suela de los zapatos en el barro o el sonido del viento contra nuestro parabrisas. Quiero dedicar este primer post de 2014 a la idea de que el arte está en todas partes mediante tres experiencias muy distintas: un taller esperado (Ko-nichi wART)  dentro del contexto de una institución de arte legitimada y dos talleres inesperados (BlueBath y Caza-Dora) relacionados con la trasformación estética de la acción cotidiana de bañarse y el re-descubrimiento de una pieza de ropa.




Ko-nichi wART es una actividad nacida de una colaboración entre el colegio Las Naciones y el Centro de Creación Contemporánea Matadero Madrid a través de la cual Yuta Nakajima (artista japonés que ha participado como residente en la última edición de El Ranchito http://nakajimayuta.net) ha realizado dos talleres para los estudiantes de Primero de Primaria del centro escolar citado. La obra de Yuta es muy peculiar ya que la mayoría de sus obras implican a los niños como agentes productores de actividades tan complejas como, por ejemplo, crear esculturas con toallas empapadas en una nave frigorífica. Casi todas ellas podrían definirse dentro de la categoría de arte relacional infantil de manera que entran de lleno en lo que vengo denominando como Educación Artística como Vehículo de Conocimiento. 



En el caso de su propuesta para El Ranchito, Yuta ideó una obra dividida en dos sesiones. La primera consistió en su visita al colegio citado para realizar una sesión de trabajo comparativo entre la cultura japonesa y la española (que ya había sido previamente realizada a la inversa en Japón) dividida en cuatro fases que emigraban de lo concreto a lo abstracto: dibujar una niña japonesa (en el taller en Japón la actividad consistió en dibujar una niña española), una bebida japonesa, el Monstruo japonés y, por último, dibujar una mentira. Yuta dividió los enormes trozos de papel que traía en ochos apartados simplemente plegándolos y en ellos los participantes realizaron sus propuestas: las más interesantes fluyeron ante el problema de dibujar una mentira ya que previamente había que mentir y mentir para dibujar es una tarea intelectual compleja… “Hoy he desayunado una babosa”, “Me he comprado un ipad nuevo” o “Soy viejo” son algunas de las mentiras que luego tocó dibujar.  




En el segundo taller los estudiantes de Primero de Primaria se desplazaron hasta la zona de trabajo de Yuta Nakajima en Matadero todos vestidos de rojo, una norma absurda diseñada por Yuta y que nos invitó a reflexionar sobre quién pone las normas y por qué. La experiencia de ir todos vestidos del mismo color rojo resultó bastante potente en sí misma, acción que se multiplicó por mil cuando llegamos a El Ranchito y nos sentamos encima de planchas de papel forradas de espejo: los reflejos de los cuerpos cobraron un valor inusual al tiempo que los niños y niñas realizaban incisiones en la superficie del papel creando una especie de alfombra creada a través de la acumulación de las incisiones. El procedimiento de archivo del taller a través de fotografías posibilita que Yuta realice un vídeo final en el que se visibiliza parte del proceso. 





Tras una experiencia completamente legitimada, esa misma noche mis hijas y yo creamos el taller inesperado BlueBath, una actividad estética generada en el baño de nuestra casa a través de bolas de gelatina azul. A través del tacto y de la vista transformamos la experiencia cotidiana del baño en una sesión de body art, donde lo importante no era limpiarse sino transitar dentro de una sustancia diferente que nos invitaba a quedarnos y a salir del baño la vez. Reflexionar sobre cómo podemos imaginar  un simple cuarto de baño como un taller de producción cultural así como las diferencias y similitudes con lo que ocurrió en Matadero, consistió en parte del núcleo intelectual de BlueBath.


 Y, para terminar, Caza-Dora, una actividad que sucedió de manera casual, improvisada cuando Paz metió los pies en un lugar que no era el adecuado. De repente, una prenda sin más se convirtió en una osadía, en un algo inidentificable, en una sorpresa generando tanto en la propia autora como en los demás, la sensación de que todo es posible, que es importante extrañar, mirar las cosas viejas como si fueran nuevas y repensar su uso.

El placer ha sido parte fundamental de estas tres experiencias, además del conocimiento, el proceso y la creatividad alejándolas del marco de las manualidades y posicionándolas dentro de la contemporaneidad, empoderando a sus participantes como productores culturales a los 6 años, demostrando que para desarrollar las artes visuales no es necesario más que tiempo, buenas ideas y formatos interesantes. Tanto en Matadero Madrid (como en el Cuarto de Baño o en el Jardín) el arte florece cuando somos capaces de descubrirlo por lo que la educación artística tiene un papel fundamental: que aprendamos a reconocerlo.





2013 Miente, empodera y dibuja: de cómo la fotografía, la ópera y los relatogramas deben ser recuperados para la pedagogía




«A menudo incluso los estafadores no son ni mucho menos conscientes de serlo; a menudo se estafa con la más beatífica voluntad en numerosos ámbitos por los que discurre nuestra vida: en la familia, en el colegio, en la iglesia, en el trabajo, en el sindicato, en los media… Porque estafar significa decidir por los demás, esconder la diversidad de opciones de que se dispone»
Joan Fontcuberta. El beso de Judas

El pasado sábado 14 de Diciembre uno de mis sueños como educadora se hizo realidad: compartir apenas tres horas de mi vida con Joan Fontcuberta, mano a mano, de tú a tú, tan enfrente y tan tangible que quedaba claro que, quizás solo en este caso, Fontcuberta no era una representación visual, sino una realidad de carne y hueso. La primera sesión de la Escuela de Educación Disruptiva no pudo empezar mejor, porque invitar a un artista para hablar de pedagogía es un acto brusco, rompedor e inusual, y al mismo tiempo necesario, porque hoy es el día en el que debemos darnos cuenta de que la pedagogía es una ciencia demasiado cerrada en si misma, demasiado opaca, por lo que es el momento de engarzarla con otros saberes tan mestizos y tan poco científicos como la fotografía, la ópera o la relatoría gráfica.

Alicia Carabias
Tras la presentación general a cargo de la responsable de la escuela en Fundación Telefónica, Alicia Carabias y mi explicación de cómo y por qué esta escuela es necesaria (lo que podréis ver de nuevo en breve en la web de la #EED). Defendí cómo nuestra preocupación principal consiste en visualizar la necesidad de llevar la #rEDUvolution a la práctica tanto desde el contenido como desde el formato, por lo que pasé a presentar a Carla Boserman experta en la creación de #relatogramas quien explicó a los asistentes qué hacer con el maravilloso kit que nos habían entregado: teníamos que activar la mirada y desplegar estrategias para iniciarse en el mundo de la documentación y relatoría gráfica a través del dibujo de manera participativa.

Joan empezó a contarnos su evolución biográfica y cómo desde la publicidad emigró a las artes visuales hasta configurar su misión actual como francotirador y como expendedor de vacunas para que el espectador se replantee sus relaciones con los mensajes que nos llegan a través del lenguaje visual. Citó a Bill Gates (quien recientemente ha dicho algo así como que quien quiera controlar los espíritus que controle las imágenes) evidenciando la ya perversa importancia de lo visual en un mundo en el que tenemos tantas fotos que no tenemos tiempo de mirarlas. Explicó varios de sus últimos proyectos y su constatación de que hoy la fotografía se utiliza no para representar la realidad sino para inscribirse en el suceso, para dejar una marca biográfica.

Joan Fontcuberta
Cada palabra, cada término que Joan emitía yo me lo llevaba a la pedagogía de manera que las relaciones entre fotografía y verdad las transformaba en las relaciones entre pedagogía y verdad y al desmitificar la fotografía como documento y posicionarla  como ficción, yo no paraba de pensar en que exactamente lo mismo ocurre en la pedagogía y que si reconocemos el inconsciente como parte inherente del proceso de aprendizaje debemos de aceptar que, como profesores, producimos verdades provisionales o verdades subjetivas.

Tras las diferencias entre pedagogía y verdad debatimos sobre la necesidad de sospechar, la necesidad de ahondar en las pedagogías invisibles, no solo de las imágenes (que por supuesto), sino de los actos pedagógicos y visibilizar como meta principal de una educación disruptiva el desarrollo del hábito de sospecha ante lo que pretenden enseñarnos (si somos estudiantes) y lo que enseñamos (si somos profesores) en la misma línea que Fontcuberta recomienda sospechar de la fotografía. Del artista como estafador emigramos a la idea del profesor como estafador y conversamos sobre la urgencia de repensar el imaginario obsoleto del docente como depositario de la verdad absoluta preguntándonos por qué todo aquello que se enmarca dentro de un dispositivo educativo queda inmediatamente considerado como cierto (conectando este proceso con lo que Roland Barthes en la semiótica denomina efecto realidad) lo que nos llevó a conectar la falsificación como estrategia intelectual en la pedagogía. Fue un verdadero placer hacer esta transposición, remezcla o intercambio y paladear en lo pedagógico términos como falsificar, mentir, enmascarar, términos que raramente se relacionan con lo educativo pero que están completamente relacionados con la pedagogía. Tras la conversación con Joan pasamos al almuerzo, dispositivo de trabajo importantísimo dentro de la #EED porque comer juntos significa hacer comunidad de manera que el arroz con pasas y el pollo a la mostaza se convirtió (como veremos en la sesión Comida para aprender) en un vínculo posibilitador del conocimiento de forma tan poderosa y certera como cuando estamos sentados en las butacas escuchando y dibujando. 

Pedro Sarmiento
Por la tarde la ópera ocupó el papel de la fotografía. Pedro Sarmiento es el coordinador en España del proyecto LOVA (La Ópera como Vehículo de Aprendizaje), que es en sí mismo un compendio de todas las máximas de la educación disruptiva, y uno de los pocos ejemplos de la Metodología de Trabajo por Proyectos en la educación artística mediante el que el profesor o profesora ceden gran parte de su poder a sus estudiantes al empoderar una clase y convertirla en una compañía de ópera. Si con Joan el placer consistió en evidenciar que la fotografía y la pedagogía comparten problemas, con Pedro el placer residió en no contemplar la #rEDUvolution como posibilidad sino como certeza: 100 compañías de ópera dan fe de que somos muchos los docentes que estamos llevando a la práctica una educación diferente que a pesar de las trabas que las instituciones inventan, a pesar de la incredulidad de los compañeros, a pesar de la suspicacia de algunos padres, del tiempo que tenemos que sacar de lugares imposibles, del cansancio y del desánimo, no nos dejamos amedrentar por el miedo y transformamos nuestras prácticas a pesar de todo. LOVA, entre muchas otras cosas, es uno de los pocos ejemplos visibles (por que invisibles hay muchos) de cómo otras metodologías de enseñanza son posibles y cómo el aprendizaje de repente sucede haciendo justo lo contrario de lo que la pedagogía tradicional recomienda.  

Tras el esclarecedor resumen que Pedro hizo de la evolución histórica del proyecto, empezamos por conectar el proyecto con el tema de la distribución del poder ya que LOVA es un pleno ejercicio de pedagogía democrática donde las dinámicas se invierten, creando una verdadera comunidad de pares donde el profesor se vuelve invisible y da la clase con la boca cerrada. En segundo lugar Pedro nos contó cómo LOVA consigue emigrar de la clase a la reunión habitando el aula e invirtiendo los tiempos ansiosos en tiempos slow mediante un proyecto que se desarrolla durante los nueve meses del año escolar, reconociendo la urgente necesidad de darle tiempo al proceso.

Analizados el poder y el cuerpo, conversamos sobre cómo LOVA definitivamente rompe con la educación bulímica y el simulacro pedagógico al entender el acto educativo como una experiencia transformadora en todos los sentidos. Pedro nos explicó cómo todas y cada una de las necesidades que demanda la Educación Disruptiva (la incorporación de la sorpresa y lo inesperado, lo audiovisual y las dinámicas de campamento), son recursos pedagógicos que se utilizan en LOVA dejando claro que aprender tiene poco que ver con estudiar y que hacer es mucho más interesante que memorizar. Por último analizamos el espinoso tema de la evaluación, tomado como ejemplo cómo se resuelve este problema en LOVA donde la calificación está descentrada, se lleva a cabo de forma creativa y se transforma en investigación.

Clara Megías
Tras la ronda de preguntas de la tarde, Clara Megías elaboró un resumen de la jornada, comentando la participación por streaming y a través de Twitter y visualizando cómo desde las 11 de la mañana los participantes habían registrado visualmente las ideas que creaban tanto colectiva como individualmente, al tiempo que se comentaban las ventajas e inconvenientes de estar escuchando y dibujando a la vez. 

Carla Boserman
La fotografía, la ópera y los relatogramas se fusionaron en una jornada en la que quedaron claras tres cosas: que la pedagogía debe de hibridarse con otras disciplinas, que la #rEDUvolution ya se está llevando a la práctica y que la información textual debe completarse con la visual a la hora de generar archivos. Una escuela como está solo tiene sentido como detonadora de cambios que hay que ejecutar: miente, empodera y dibuja y el aprendizaje sucederá.



2013: Hackea el aula y miente al inspector: cuando desobedecer es la vía para que el aprendizaje suceda


Esta semana ha sido una semana extraña en España: ponías la radio, encendías la tele, leías un periódico y en cualquier medio de comunicación se estaba hablando de educación. No se hablaba únicamente de futbol, ni de devaneos políticos ni siquiera de los últimos logros de las heroínas de la prensa del corazón: se hablaba de si hay que hacer o no los deberes, de si son necesarios los exámenes, de qué metodologías de enseñanza se utilizan en los países asiáticos…. Se ha hablado de educación porque los dos temas que han capitalizado esta semana los medios de comunicación han sido los resultados del informe PISA (Programme for International Student Assessment) y la aprobación de la LOMCE por lo que se hablaba de rendimiento, de profesionalización, de resultados, de competitividad pero poco o casi nada se hablaba de aprendizaje.

En el caso de PISA considero que, de nuevo, el foco de atención se ha desviado hacia lo que les interesa a los medios y, por ende, a los gobiernos por lo que os invito a sospechar del informe abiertamente. Un informe que no nos vale, un informe que valida a gran escala los procesos de educación bulímica que tanto estamos criticando, un informe que realmente ha medido cuanto ha tragado, vomitado y olvidado la enorme cantidad de estudiantes que han conformado la prueba porque, seamos sinceros, ¿alguien se ha preguntado cuánto han aprendido los estudiantes que han formado la muestra del estudio donde se han extraído los datos del informe PISA? ¿Alguien se ha preguntado cómo se han ejecutado los procesos conducentes a la preparación del examen? ¿Alguien se ha preguntado por el miedo, la ansiedad y la angustia? ¿Alguien se ha preguntado para qué les ha servido a estos chicos y chicas hacer PISA más allá de lo que les ha servido a sus respectivos gobiernos, por qué determinados tiempos de sus vidas han sido invertidos en prepararse y hacer estas pruebas en vez de ser invertidos en el verdadero aprendizaje?

PISA no representa los niveles de aprendizaje de los participantes en el estudio, PISA representa lo correcta o incorrectamente que han ejecutado el examen es decir, la quintaesencia de la educación tradicional: un sistema que ya no nos sirve pero que perpetuamos con acciones como esta. Por que está claro que quienes han sacado las mejores puntuaciones en PISA son los estudiantes que más tiempo y en mejores condiciones se han preparado para ello (lo que sitúa a los países asiáticos en los primeros lugares) pero, una vez más hay que repetir que esto no tiene nada que ver con aprender, sino que tiene que ver con adiestrarse, con concentrar todos los recursos cognitivos de una persona en una tarea concreta, medible, cuantificable y evaluable. Tiene que ver con el dolor de cuerpo sentado sin dormir, del aburrimiento, de la competitividad global. Nada se habla en PISA de la pasión de aprender, de cómo el inconsciente desbarata las intenciones especulares del modelo tradicional, de la sorpresa y de lo inesperado. PISA sigue privilegiando la información vía texto, el resultado frente al proceso, las arquitecturas verticales, la ausencia de democracia, la brecha entre la escuela y el exterior, la razón sin afectos, la lógica sin las humanidades, la educación como servicio, como simulacro absoluto.

Y seguimos con la LOMCE, una ley que hace caso omiso de lo que desde mi punto de vista es el tema verdaderamente importante: la brecha metodológica. Una ley que, como PISA, fomenta estudiar y se olvida de aprender, una ley que con su desprecio por las humanidades ha conseguido que desaparezcan las asignaturas relacionadas con las artes y la tecnología, justo las que tienen que ver con la creatividad y el pensamiento crítico y justo las que se vislumbran como más necesarias en un mundo en que no sabemos qué trabajos van a despeñar los estudiantes que ahora mismo abarrotan las aulas de primaria….Tanto PISA como la LOMCE pretenden firmemente conseguir que el aprendizaje NO suceda, pretenden que sigamos preocupados por las notas en vez de por el conocimiento, por los resultados en vez de por el proceso, por los números en vez de por las personas.

Pero me niego a caer en el desánimo, la apatía y la resignación. Como profesores tenemos que seguir luchando por el aprendizaje y es aquí donde recomiendo firmemente hackear el aula y mentir al inspector, cerrar la puerta y comprometernos con la pasión por aprender, el cambio de mobiliario, los tiempos slow, por descentrar la evaluación, utilizar el lenguaje audioviusal y todo aquello que describo en #rEDUvolution. Tenemos que trabajar por una pedagogía de la posibilidad y para que los cambios que ansiamos realmente sucedan convirtiendo nuestra aula en ese lugar donde la #rEDUvolution se lleva a la práctica.

Hackear significa hacer todo lo contrario de lo que se nos dice que hagamos (siguiendo la máxima principal de la educación disruptiva) obviando el miedo a los colegas, a los padres, a la inspección porque, cuando el aprendizaje sucede nadie viene a rendir cuentas, cuando el aprendizaje sucede no hay protestas ni discusiones: la motivación, la concentración, la felicidad, la transformación y el empoderamiento es tal que los agentes implicados en lo que menos piensan es en la queja. Reforzándonos en nuestro Norte Ético, es decir, nuestro posicionamiento político como profesionales transformativos, debemos desobedecer para trabajar por lo que consideramos moral y cívicamente necesario.

Y en este sentido mentir significa redactar la programación que sabemos que no nos va a dar problemas con respecto a nuestros superiores pero llevar a la práctica la programación que consideramos necesaria para que nuestros alumnos aprendan. Significa que por una vez hagamos nosotros lo que las autoridades hacen de manera sistemática, significa re-apropiarnos de la única forma de trabajo que nos permite experimentar lo que consideramos moralmente aceptable y necesario. Mentir significa decir que vamos a hacer una cosa en la que no creemos para hacer aquella en la que creemos, darle una vuelta de tuerca a la idea del profesor como estafador y además de explicitar que lo que contamos en el aula es nuestra versión particular sobre un tema, hacer aquello en lo que creemos firmemente en vez de caer en el juego obtuso de la burocracia y el miedo.  

No nos podemos quedar parados: nuestra aula pequeña, fea e incómoda puede convertirse en ese lugar del placer y del aprendizaje. Podemos transformarla tal como la artista koreana Jee Young Lee transforma su pequeño estudio de 3 x 4 x 2 metros en increíbles representaciones de otros mundos posibles. 

Porque hackear y mentir son las herramientas del cambio, porque hackear y mentir ahora son más necesarios que nunca.

PD: afortunadamente la #rEDUvolution está teniendo su eco mediático lo que está consiguiendo visibilizar la necesidad de cambio. Os dejo algunos de los enlaces a las entrevistas que me han hecho las últimas semanas....




2013 De la EDUpoética a la mediación líquida: recuperando el lenguaje visual como herramienta de mediación en las instituciones culturales


En el imaginario que mi mente ha creado sobre los ríos florece el azul, pero el río Guaiba es marrón. Como ya comenté en mi post anterior, un lodo fértil tiñe el agua y transforma las experiencias que he vivido en Porto Alegre en sedimento desde donde crecerán otras partes del rizoma. Si las ideas de Luis Camnitzer supusieron el contenido que encontré prioritario desarrollar en dicho post, en este lo que pretendo compartir es cómo Mónica Hoff ha desarrollado las propuestas de Camnitzer a través de la Mediación Líquida y cuales han sido mis aportaciones al trabajo de ambos.


Recordemos por un momento el contexto de mi viaje: un río que se desborda y se transforma en laguna, una muestra de arte contemporáneo que se enorgullece de presentar por cuarto año consecutivo la figura del curador pedagógico y una universidad (Universidad Federal de Río Grade do Sul) que está desarrollando el giro hacia una Educación Artística como Vehículo de Conocimiento a partir de la figura de Analice Dutra y el grupo GEARTE. Las tres instituciones me animan a presentar el programa De lo cosmético a la esencia: procesos contemporáneos en arte y educación consistente en tres acciones: un curso de dos días en la UFRGS; la charla Ríos Voladores dentro del programa Redes de Formación así como un Laboratorio dentro del programa de formación Escuela Casera de Invenciones estás dos últimas acciones en el contexto de la bienal.
La primera de estas tres actividades la constituyó el curso de dos días organizado por la UFRGS y cuyas destinatarias fueron las estudiantes de magisterio, de master y de doctorado tanto de Porto Alegre como de localidades vecinas interesadas en el tema de la educación artística. En cuanto llegó la propuesta entendí como urgente debatir el cambio de paradigma y la importancia de revisar formas de hacer que tuvieron su función en épocas anteriores (fundamentalmente la Autoexpresión Creativa, modelo repetido con una inusitada frecuencia tanto en Europa como en Brasil) y proponer otras estrategias pedagógicas para un mundo diferente a partir de tres ideas base enlazadas con la de Camintzer : El Arte como Vehículo de Conocimiento + El Proceso+ La Remezcla creativa.

El primer día fue el Día del Agua. Volvimos a utilizar el río y las metáforas que se desprendían de su uso para trabajar la importancia de conectar la educación artística con el Conocimiento y todo aquello que se desprende de su valoración: la idea de que las artes visuales siempre son portadoras de significado (idea relacionada con el significado crítico, el arte contemporáneo y su conexión con la realidad), la importancia de incluir estrategias de análisis y no solo de producción en los contextos donde la educación artística se desarrolla así como la remezcla creativa, propuesta conectada con la reivindicación de que tanto estudiantes como profesores son intelectuales transformativos, productores que construyen a través de las propuestas de otros y otras huyendo del metarelato del genio original. Todas estas nociones se discutieron y se representaron mediante diferentes producciones creadas a través de bolsas de plástico rellenas de agua que cada colectivo remixeó de forma completamente diferente pero al mismo tiempo común.

El segundo día fue el Día del Bosque en el que el tema principal lo constituyó el tercer eje de la EAVC, la idea de Proceso, un proceso que reivindica dejar de trabajar lo inmediato y optar por el largo plazo, abandonar la idea de la profesora de educación artística como decoradora ocasional para entenderla como activista permanente y, por último, pasar de entender el arte contemporáneo solo como contenido ha entenderlo como formato. En este caso las paredes se nos hicieron demasiado limitadoras de manera que, en un alarde por romper el formato, la comunidad propuso salir al parque a hacer un picnic. Ya solo el paseo hasta los jardines cercanos merecieron la pena evindenciando que andar es mejor que estar sentadas, que conversar es más interesante que solo escuchar y que los árboles y el bosque son una forma óptma de habitar el aula. En este lugar maravilloso (por que los parques en Brasil son muy diferentes de los parques en Madrid), sentadas en un círculo en el que hasta los animales cercanos querían entrar, debatimos y nos decantamos por representar lo aprendido mientras desarrollábamos diferentes acciones: un camino de hormigas aprovechado para significar los modelos escolares o una cadena humana que nos envolvía fueron algunas de las producciones que surgieron de una intensa sesión de trabajo que nos resistíamos en terminar.


Al día siguiente le llegó el turno a los Ríos Voladores nombre utilizado por Mónica Hoff para detonar y crear sorpresa de manera que el formato de lección magistral que nos imponía el espacio se rompiese desde la expectativa que provoca un título como esté. Compartí esta sesión con el artista/educador Michel Zozimo y con la propia Mónica en una conversación a tres bandas en la que el vapor que constituyen estos ríos aéreos conectaron con las ideas de Luis, con las del grupo GEARTE y con el resto de los agentes implicados mediante un velo poético que me llevó a linkear la poesía con la educación. El tema que nos unía a los tres era sin duda lo que acabé enunciando como EDUpoética y que es una de las demandas más consistentes de la rEDUvolution: la fuerza de las metáforas consigue el aprendizaje por lo que hay que volver a la sorpresa, al extrañamiento y a lo inesperado como componentes vitales del proceso pedagógico que cada uno de nosotros recuperaba Mónica en lo museístico, Michel en su faceta como artista/educador y yo en mi experiencia docente en la educación superior.


La última actividad fue la participación en la Escuela Casera de Invenciones un espacio diseñado por el equipo pedagógico de la bienal donde los 120 mediadores no implementan actividades para escolares (que es habitualmente el lugar que se destina a lo pedagógico en las instituciones culturales) sino que es el espacio que tienen para inventar, programar, reunirse, conversar y…aprender. Esta zona representa en si misma el aporte de Mónica Hoff a los planteamientos de Luis Camnitzer y que se podrían denominar como de Mediación Líquida: un planteamiento donde lo educativo es tan evidente que se vuelve invisible, una forma de entender lo pedagógico en las instituciones culturales que no se disocia de lo demás sino que fluye con el resto, un paradigma donde no hay fronteras entre lo educativo y lo curatorial. Por esta causa, en la 9 Bienal de Mercosur el programa pedagógico no se contempla como una retahíla de actividades (visitas a escolares, visitas guiadas, conferencias etc.) sino que cada mediador, entendido como un productor cultural, diseña lo que considera adecuado en cada momento educativo bajo la máxima de empoderar al público y compartir entre ambos la creación de conocimiento: no hay un programa educativo específico por que toda la bienal es entendida como un programa educativo.


Y en este contexto, la propuesta que compartí con las mediadoras constituye un tercer avance: ya tenemos claro que producimos con nuestro discurso oral y con nuestro discurso escrito (publicaciones y cartelas) pero el siguiente reto es compartir las herramientas de los artistas y producir la mediación también a través del lenguaje visual. ¿Por qué no entender la mediación desde este punto de vista y que los educadores participen en las muestras a través de representaciones visuales de cualquier tipo? Nos dividimos en grupos y en un primer apartado mediante objetos y en un segundo tiempo mediante nuestros propios cuerpos, cada equipo interpretó un concepto no con el discurso oral sino con el visual. Dentro de la idea cada vez más aceptada del educador como productor cultural, creo que el siguiente paso puede ser este: la utilización del lenguaje visual como herramienta de mediación además de las palabras y el texto. Solo así llegaremos a ser entendidas al mismo nivel de los artistas que son (por el momento) los únicos agentes del escenario que utilizan el lenguaje visual para representar sus propuestas.


La 9 Bienal ha supuesto en mi trabajo el reto de ir más allá y romper el formato de la pedagogía tradicional con todas sus consecuencias que nos llevan a la reflexión, la producción crítica y a un tipo de aprendizaje completamente contemporáneo. No puedo dar más que las gracias a todas las personas con las que me metí en el río no solo para nadar, sino para cambiar el curso de la corriente y evidenciar que los ríos no son estéticos y azules, sino definitivamente fértiles y marrones.


PD: mis mas sinceras gracias a Liliane Giordano por sus extraordinarias fotografías, al grupo GEARTE por sus afectos encadenados y a las mediadoras por su energía