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2014 #EVALUparty: haciendo del aprendizaje un placer y del examen una fiesta

Simplemente escuchar la palabra “examen” produce una serie de reacciones fisiológicas en mi organismo que soy incapaz de contralar: mareos, sudores fríos,  dolor de estómago... Los exámenes han formado parte inherente de mi vida como estudiante y han sido tan profundos los malos recuerdos que han suscitado en mi inconsciente que nunca jamás los he utilizado en mi roll como profesora. Desde el principio he intentado llevar a cabo prácticas evaluatorias lo más democráticas posibles y, sobre todas las cosas, he intentado descentrar la evaluación en el proceso. De manera que he representado el aprendizaje al que creo que han llegado mis estudiantes de diferente forma: con la visita de evaluadores externos, mediante grupos de discusión, a través de proyectos y, últimamente, gracias a la influencia de mi compañera de Pedagogías Invisibles, Lucía Sánchez, me he internado por los vericuetos de la Evaluación Creativa: perfomances, vídeos y tartas de manzana, han sido algunos de los dispositivos utilizados para representar el conocimiento creado.

Este curso en la UCM ha sido #rEDUvolucionario y los tres grupos de estudiantes, con los que he tenido el placer de compartir la asignatura, se han involucrado tanto que han desarrollado un papel absolutamente central en su propio proceso de evaluación, proceso formado por tres elementos: una herramienta boomerang, desde la que me han ofrecido su visión de la asignatura, un grupo de discusión, con el que ha salido a relucir cuestiones muy importantes del aprendizaje, y lo denominado por ellos como #EVALUparty, que consiste básicamente en una fiesta en la que hacía entrevistas semiestructuradas con cada uno de los estudiantes (utilizando la investigación cualitativa como alternativa a la calificación cuantitativa). Durante esta última herramienta fijábamos juntos la nota, esa nota que muy a pesar nuestro nos pide el sistema.

Llevando la #rEDUvolution a la práctica hemos introducido lo narrativo en estas entrevistas de manera que algunos de los entrevistados han acudido con diferentes sombreros (yo misma me he disfrazado de pájaro) e incluso hemos utilizado el tiempo que tarda una cerilla en apagarse para organizar nuestra conversación, como si aquello de lo que estábamos hablando fuese lo último que íbamos a decirnos...La verdad es que la #EVALUparty ha funcionado: nada de nervios, ni de ansiedad, ni de caras largas. Han sido entrevistas profundas y sentidas donde he tenido el placer de compartir con muchos de los estudiantes un tiempo individual, personal, de humor, de calor, un tiempo realmente vivido en vez de una farsa. El descentre, la investigación cualitativa, el proceso realizado a la inversa (el boomerang) y lo narrativo, han convertido la evaluación en algo muy diferente a como se concibe en la educación tradicional. Hemos revestido la nota de afectos, de sorpresa, de relax y hemos llegado a la conclusión numérica que nos impone el sistema como requisito terciario en vez de cómo centro. Fundamentalmente lo que hemos hecho ha sido reflexionar, hemos abierto en vez de cerrar, hemos impulsado la transformación y lo que vendrá después, en vez de intentar clausurar el aprendizaje con un broche imposible. Si evaluar debe de servir para algo, puede que sea para esto, para que nos paremos a pensar, para que hagamos conexiones, para que nos conozcamos mejor entre nosotros y a nosotros mismos.  
Pero, la fiesta del #EVALUparty es realmente la continuación de la celebración permanente del aprendizaje que ha tenido lugar este curso. El miércoles 15 de enero tuvimos la suerte de contar con el performer Abel Azcona como artista invitado en nuestra asignatura. Son varias las razones de la visita de Abel siendo la primera de ellas mi obsesión por pasar DE LA ISLA AL NODO y es que, en muchos casos existe una total desconexión de las instituciones educativas formales (y de muchas de las no formales), con respecto al mundo exterior a ellas. Gran parte de las escuelas y universidades viven de cara a su interior y los contenidos se distribuyen de forma aislada, sin conexión alguna con los sucesos, autores y contextos en los que se crearon. Para emigrar desde el paradigma de la institución educativa como isla a la institución como nodo, la rEDUvolution trabaja con lo que está ocurriendo en tiempo real fuera de las paredes el aula, pasando de lo abstracto a lo tangible, relacionando los contenidos con su contexto de producción.
Por esta razón, en mis asignaturas no solo emigramos del aula y nos vamos a ver arte contemporáneo o experiencias educativas interesantes a otros lugares, sino que también hacemos el proceso a la inversa, invitando agentes especiales a visitar nuestra aula, motivo por el que invité a Abel para que los estudiantes comprobaran de primera mano cómo funciona el proceso de legitimación profesional en el mundo del arte real. Este es un tema que nos cuesta aceptar y que quedó más claro porque en su figura están todas las claves: un artista muy joven (25 años), que utiliza las redes sociales como una herramienta de comunicación fundamental y completamente legitimado. Además hablamos de la importancia de la polémica en su obra, de sus temas comprometidos, como la prostitución profundamente imbricados en su biografía, de tal manera que muchos aspectos que quedaban difusos se tornaron claros con su presencia demostrando que es necesario pasar de los espacios de representación pedagógica a los espacios reales, táctiles, donde lo que ocurre en el aula es lo físico y no su sombra.

Para terminar un mes cargado de eventos, la sesión número #2 de la Escuela de Educación Disruptiva (22 de enero) contó con un tema también relacionado con el placer y por lo tanto vetado en lo educativo, los teléfonos móviles, dispositivos que seleccionamos como excusa para preguntarnos: ¿es la pedagogía un acto de contemplación o un acto de producción? En la segunda sesión de la EED contestamos a esta pregunta afirmando que la pedagogía es, estructuralmente, un acto de producción, un proceso donde la comunidad de aprendizaje (tanto profesores como estudiantes) construyen conocimiento. Reconocer la educación como un acto de producción intelectual resulta una necesidad básica para la educación del siglo XXI así como reconocer a profesores y estudiantes como productores culturales, y no solo como consumidores de información.

Este acto de producción queda en muchas ocasiones relegado a un segundo plano, ocultado por otras actividades con mayor visibilidad como la evaluación, la toma de apuntes, los deberes y otras acciones que identificamos como educativas pero que no conducen al aprendizaje significativo sino a lo que hemos llamado aprendizaje bulímico: tragar, memorizar, vomitar y olvidar. Para recuperar lo educativo como un suceso verdaderamente transformador debemos de, una vez más, romper con la idea de que aprender consiste en coger apuntes y estudiar (en el caso del estudiante) o seleccionar un libro de texto y hablar de él (en el caso del profesor) para reivindicar que la producción intelectual es el núcleo central del proceso aprendizaje, que sentir, analizar, razonar, debatir, imaginar, escribir, leer, jugar, gestionar o estructurar son, entre otras muchas acciones, actos de producción intelectual que constituyen la base de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. 
Durante la sesión, en primer lugar contamos con la participación de Tíscar Lara, Directora de Comunicación en la EOI, con quien conversamos sobre cómo ella misma abordó el reto de transformar su institución en el año 2009 mediante las tecnologías móviles y convertir “cualquier lugar en un aula” y además que ese aula fuese transparente, compartida, abierta de manera que cualquiera (no solo los alumnos de la EOI) pudiesen beneficiarse del conocimiento generado. Así la EOI se convirtió en un lugar #rEDUvolutionario donde lo importante era compartir y crear experiencias de aprendizaje personales, biográficas donde la tecnología (por ejemplo a través de la edición de blogs personales) no solo servía para gestionar sino para empoderar y desde donde prolongar las identidades físicas de los estudiantes a través de sus identidades digitales. Tras este recorrido histórico por su institución, Tíscar nos invitó a reflexionar sobre diferentes proyectos que, utilizando los dispositivos móviles como herramienta, están llevando la #rEDUvolution a la práctica, muchos de ellos desarrollados desde un grupo de profesores que trabajan en equipo desde el CRIF las Acacias de Madrid.
Desde el proyecto WAVES, donde se utilizan podcast realizados por los estudiantes para aprender, entre otras cosas, inglés, hasta Historias de la Historia donde se utiliza el programa Stop Motion para recrear y reflexionar sobre la arqueología pasando por la realización del proyecto Mapa de Ruidos, donde se concibe a los estudiantes como investigadores que han de utilizar sus dispositivos móviles para detectar los lugares con los índices de sonoridad más altos de su instituto, vemos muchas de las demandas de la rEDUvolution: visualidad y narratividad, la comunidad de aprendizaje como productores culturales que incluso dan nombre a sus proyectos y expectativa.
Lo experiencial cobró verdadera importancia en los dos últimos proyectos visualizados por Tíscar, Physics on the go y Filoatocha; en el primero diferentes grupos de estudiantes aprenden física en el Parque de Atracciones de Madrid midiendo a partir de sus teléfonos móviles las energías que se generan en las diferentes atracciones, mientras que Filoatocha, 200 estudiantes de bachillerato han creado un herbario del Parque del Retiro de Madrid en código abierto. Todos estos proyectos han sido largos, costosos, necesitan de mucha disciplina y organización, pero también están vinculados al placer, a prolongar el aprendizaje fuera del aula, a recuperar, a fin de cuentas, la pasión por aprender más allá de estudiar conectando las instituciones con la realidad exterior, pasando de la isla al nodo.
Después de la pausa para comer, contamos con la participación de Pedro Jiménez de Zemos98 colectivo cuyo objetivo es analizar la cultura audiovisual en la era de Internet. Con Pedro conversamos sobre una de los conceptos centrales de la Educación Disruptiva, la idea del profesor como DJ, metáfora elaborada a partir de las teorías del crítico de arte francés Nicolás Borriaud, quien identifica al artista contemporáneo como DJ. Llevándonos esta propuesta hasta la pedagogía, debatimos sobre la figura del profesor como DJ, es decir, como un productor cultural que selecciona temas y los ordena de forma personal creando diferentes playlist para cada sesión, para cada clase.
El recorrido al que Pedro nos invitó (http://www.slideshare.net/pedrojimenez/el-profesorcomodj-reduvolution)  estuvo lleno de su genio como DJ tanto en los contenidos como en la puesta en escena, ya que nos sorprendió sacándose de la chistera un sampler (un aparato lleno de botones) que utilizan los DJ para remezclar sonidos, desde el cual las voces de Rajoy o Alejandro Piscitelli contestaban de manera delirante cuando Pedro prefería estar callado. Comenzamos visualizando una secuencia de la serie The Wire en la que un adolescente reflexiona sobre la diferencia entre la necesidad de aprender a sumar para aprobar el examen y la necesidad de aprender a sumar para vender droga: en este segundo caso la realidad y el peligro cobran tal fuerza que sumar se relaciona con la supervivencia dejando de lado el simulacro y la bulimia. Continuamos utilizando diversas imágenes como escusas para repensar la tecnología y lo que significa desde diferentes contextos, como la maravillosa foto en la que aparentemente varios personajes fotografían un paisaje, cuando lo que está ocurriendo realmente es que es un grupo de inmigrantes que buscan cobertura para comunicarse con sus familias y dar fe de que han llegado su destino….
Continuamos adentrándonos en el concepto Educación Expandida desarrollado por Zemos98, tema muy presente en la #rEDUvolution, desde el que se plantea que la educación sucede en cualquier momento y en cualquier lugar, concepto que cuenta con una sería de recursos para saber más, como el documental La escuela expandida y el libro Educación Expandida. En ese preciso momento, la remezcla volvió a dar sus frutos cuando apareció en pantalla una frase de Pony Bravo “Se estudia y se aprende bien lo más difícil del mundo. Quise estudiar tu cariño y no lo pude comprender por eso ahora sufro y lloro como un niño...” Los guiños y la narratividad fruto de la multiplicidad de mensajes que usa el DJ se vieron en este caso completados con la música que resonaba en nuestras cabezas al tiempo que se volvía a hacer hincapié en la remezcla visual y la lucha política revestida de humor que se utiliza para construir MEMES o la capacidad de la nueva red social del momento VINE, donde a través de vídeos de seis segundos de duración nos convertimos en productores/remezcladores: magia barata que nos invita a repensar el roll del profesor como mago.
 La pesadilla del DJ, que nadie baile su música, que nadie la convierta en experiencia, es lo que ocurre día a día en las aulas con respecto a la playlist que selecciona el profesor: nadie hace suyos los contenidos que el docente selecciona, nadie los baila. Para bailarnos y hacerlos nuestros es imprescindible un proceso que se olvida de manera sistemática en lo educativo, la escucha activa: mediante la escucha activa el público del DJ se apropia de la música y esto es precisamente lo que ocurrió con el maravilloso taller diseñado por Adolf Murillo profesor de música en el IES Arabista Ribera de Carcaixent y profesor asociado en la Universidad de Valencia. Sería incongruente hablar de profesores y estudiantes como productores culturales y no empoderar a los participantes de esta sesión como tales. Esta es la razón por la que Adolf invitó a los asistentes a participar en la creación de diferentes piezas sonoras a partir de sus dispositivos móviles convirtiendo la segunda sesión de la Escuela de Educación Disruptiva en una potente orquesta del siglo XXI en la que muchas de las ideas debatidas en las conversaciones fueron llevadas a la práctica.

Placer, nodos, poder y DJ’s. Estos han sido los ejes de un mes denso y pastoso, lleno de transformaciones y  micro-revoluciones donde he aprendido que los exámenes, como la violencia, solo engendran más exámenes….Como profesores debemos ir más allá y demostrar en la práctica que otra forma de evaluar es posible, que debemos conectar con el exterior y utilizar la tecnología como medio para empoderarnos como productores culturales.

2014 ¿Dónde está el arte? o por qué disfrutar de cómo caen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche es igual de potente que visitar un museo


“Arte es todo aquello que decidimos mirar artísticamente”
El arte como experiencia
John Dewey



¿Dónde está el arte? Esta es la pregunta que me hizo mi hija Paz hace unos días, sobrecogida por la conversación que manteníamos varios adultos a su alrededor sobre el espinoso tema de la legitimación del arte contemporáneo y, lo mismo que hago con los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la UCM (que sorprendentemente tienen las mismas dudas que ella), la pregunta me posibilitó abrir el debate sobre las diferencias entre decidir entrar en el circuito del mundo profesional del arte contemporáneo o no entrar en ese mundo profesional, quedarte fuera. Si decides entrar lo primero que necesitas es legitimarte, de manera que tienes que seguir una serie de pasos: la obra de arte no debe ser casual, hay que enmarcarla dentro de una trayectoria, exponer en lugares físicos muy concretos así como aparecer en webs y revistas de referencia que te posicionen dentro de la selección realizada por comisario o un blogero de renombre. Como los estudiantes siempre se enfadan cuando explico este proceso utilizo una metáfora: no es lo mismo jugar al fútbol en el patio de tu casa (fútbol no profesional) que entrar en el Real Madrid (fútbol profesional). Para que ocurra lo segundo también hay que pasar por un proceso de legitimación super estricto: has de ser seleccionado por un ojeador, entran en un equipo de renombre, etc.




Pero, no es lo mismo el arte legitimado que la experiencia estética. La segunda, como ya dijo Dewey en Arts as experience y Alan Kaprow en La educación del desartista, se puede encontrar en cualquier momento y en cualquier lugar si adiestramos nuestros ojos y nuestro cerebro para ello: disfrutamos al mirar como se distribuyen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche, el rastro que dejan la suela de los zapatos en el barro o el sonido del viento contra nuestro parabrisas. Quiero dedicar este primer post de 2014 a la idea de que el arte está en todas partes mediante tres experiencias muy distintas: un taller esperado (Ko-nichi wART)  dentro del contexto de una institución de arte legitimada y dos talleres inesperados (BlueBath y Caza-Dora) relacionados con la trasformación estética de la acción cotidiana de bañarse y el re-descubrimiento de una pieza de ropa.




Ko-nichi wART es una actividad nacida de una colaboración entre el colegio Las Naciones y el Centro de Creación Contemporánea Matadero Madrid a través de la cual Yuta Nakajima (artista japonés que ha participado como residente en la última edición de El Ranchito http://nakajimayuta.net) ha realizado dos talleres para los estudiantes de Primero de Primaria del centro escolar citado. La obra de Yuta es muy peculiar ya que la mayoría de sus obras implican a los niños como agentes productores de actividades tan complejas como, por ejemplo, crear esculturas con toallas empapadas en una nave frigorífica. Casi todas ellas podrían definirse dentro de la categoría de arte relacional infantil de manera que entran de lleno en lo que vengo denominando como Educación Artística como Vehículo de Conocimiento. 



En el caso de su propuesta para El Ranchito, Yuta ideó una obra dividida en dos sesiones. La primera consistió en su visita al colegio citado para realizar una sesión de trabajo comparativo entre la cultura japonesa y la española (que ya había sido previamente realizada a la inversa en Japón) dividida en cuatro fases que emigraban de lo concreto a lo abstracto: dibujar una niña japonesa (en el taller en Japón la actividad consistió en dibujar una niña española), una bebida japonesa, el Monstruo japonés y, por último, dibujar una mentira. Yuta dividió los enormes trozos de papel que traía en ochos apartados simplemente plegándolos y en ellos los participantes realizaron sus propuestas: las más interesantes fluyeron ante el problema de dibujar una mentira ya que previamente había que mentir y mentir para dibujar es una tarea intelectual compleja… “Hoy he desayunado una babosa”, “Me he comprado un ipad nuevo” o “Soy viejo” son algunas de las mentiras que luego tocó dibujar.  




En el segundo taller los estudiantes de Primero de Primaria se desplazaron hasta la zona de trabajo de Yuta Nakajima en Matadero todos vestidos de rojo, una norma absurda diseñada por Yuta y que nos invitó a reflexionar sobre quién pone las normas y por qué. La experiencia de ir todos vestidos del mismo color rojo resultó bastante potente en sí misma, acción que se multiplicó por mil cuando llegamos a El Ranchito y nos sentamos encima de planchas de papel forradas de espejo: los reflejos de los cuerpos cobraron un valor inusual al tiempo que los niños y niñas realizaban incisiones en la superficie del papel creando una especie de alfombra creada a través de la acumulación de las incisiones. El procedimiento de archivo del taller a través de fotografías posibilita que Yuta realice un vídeo final en el que se visibiliza parte del proceso. 





Tras una experiencia completamente legitimada, esa misma noche mis hijas y yo creamos el taller inesperado BlueBath, una actividad estética generada en el baño de nuestra casa a través de bolas de gelatina azul. A través del tacto y de la vista transformamos la experiencia cotidiana del baño en una sesión de body art, donde lo importante no era limpiarse sino transitar dentro de una sustancia diferente que nos invitaba a quedarnos y a salir del baño la vez. Reflexionar sobre cómo podemos imaginar  un simple cuarto de baño como un taller de producción cultural así como las diferencias y similitudes con lo que ocurrió en Matadero, consistió en parte del núcleo intelectual de BlueBath.


 Y, para terminar, Caza-Dora, una actividad que sucedió de manera casual, improvisada cuando Paz metió los pies en un lugar que no era el adecuado. De repente, una prenda sin más se convirtió en una osadía, en un algo inidentificable, en una sorpresa generando tanto en la propia autora como en los demás, la sensación de que todo es posible, que es importante extrañar, mirar las cosas viejas como si fueran nuevas y repensar su uso.

El placer ha sido parte fundamental de estas tres experiencias, además del conocimiento, el proceso y la creatividad alejándolas del marco de las manualidades y posicionándolas dentro de la contemporaneidad, empoderando a sus participantes como productores culturales a los 6 años, demostrando que para desarrollar las artes visuales no es necesario más que tiempo, buenas ideas y formatos interesantes. Tanto en Matadero Madrid (como en el Cuarto de Baño o en el Jardín) el arte florece cuando somos capaces de descubrirlo por lo que la educación artística tiene un papel fundamental: que aprendamos a reconocerlo.





2013 Miente, empodera y dibuja: de cómo la fotografía, la ópera y los relatogramas deben ser recuperados para la pedagogía




«A menudo incluso los estafadores no son ni mucho menos conscientes de serlo; a menudo se estafa con la más beatífica voluntad en numerosos ámbitos por los que discurre nuestra vida: en la familia, en el colegio, en la iglesia, en el trabajo, en el sindicato, en los media… Porque estafar significa decidir por los demás, esconder la diversidad de opciones de que se dispone»
Joan Fontcuberta. El beso de Judas

El pasado sábado 14 de Diciembre uno de mis sueños como educadora se hizo realidad: compartir apenas tres horas de mi vida con Joan Fontcuberta, mano a mano, de tú a tú, tan enfrente y tan tangible que quedaba claro que, quizás solo en este caso, Fontcuberta no era una representación visual, sino una realidad de carne y hueso. La primera sesión de la Escuela de Educación Disruptiva no pudo empezar mejor, porque invitar a un artista para hablar de pedagogía es un acto brusco, rompedor e inusual, y al mismo tiempo necesario, porque hoy es el día en el que debemos darnos cuenta de que la pedagogía es una ciencia demasiado cerrada en si misma, demasiado opaca, por lo que es el momento de engarzarla con otros saberes tan mestizos y tan poco científicos como la fotografía, la ópera o la relatoría gráfica.

Alicia Carabias
Tras la presentación general a cargo de la responsable de la escuela en Fundación Telefónica, Alicia Carabias y mi explicación de cómo y por qué esta escuela es necesaria (lo que podréis ver de nuevo en breve en la web de la #EED). Defendí cómo nuestra preocupación principal consiste en visualizar la necesidad de llevar la #rEDUvolution a la práctica tanto desde el contenido como desde el formato, por lo que pasé a presentar a Carla Boserman experta en la creación de #relatogramas quien explicó a los asistentes qué hacer con el maravilloso kit que nos habían entregado: teníamos que activar la mirada y desplegar estrategias para iniciarse en el mundo de la documentación y relatoría gráfica a través del dibujo de manera participativa.

Joan empezó a contarnos su evolución biográfica y cómo desde la publicidad emigró a las artes visuales hasta configurar su misión actual como francotirador y como expendedor de vacunas para que el espectador se replantee sus relaciones con los mensajes que nos llegan a través del lenguaje visual. Citó a Bill Gates (quien recientemente ha dicho algo así como que quien quiera controlar los espíritus que controle las imágenes) evidenciando la ya perversa importancia de lo visual en un mundo en el que tenemos tantas fotos que no tenemos tiempo de mirarlas. Explicó varios de sus últimos proyectos y su constatación de que hoy la fotografía se utiliza no para representar la realidad sino para inscribirse en el suceso, para dejar una marca biográfica.

Joan Fontcuberta
Cada palabra, cada término que Joan emitía yo me lo llevaba a la pedagogía de manera que las relaciones entre fotografía y verdad las transformaba en las relaciones entre pedagogía y verdad y al desmitificar la fotografía como documento y posicionarla  como ficción, yo no paraba de pensar en que exactamente lo mismo ocurre en la pedagogía y que si reconocemos el inconsciente como parte inherente del proceso de aprendizaje debemos de aceptar que, como profesores, producimos verdades provisionales o verdades subjetivas.

Tras las diferencias entre pedagogía y verdad debatimos sobre la necesidad de sospechar, la necesidad de ahondar en las pedagogías invisibles, no solo de las imágenes (que por supuesto), sino de los actos pedagógicos y visibilizar como meta principal de una educación disruptiva el desarrollo del hábito de sospecha ante lo que pretenden enseñarnos (si somos estudiantes) y lo que enseñamos (si somos profesores) en la misma línea que Fontcuberta recomienda sospechar de la fotografía. Del artista como estafador emigramos a la idea del profesor como estafador y conversamos sobre la urgencia de repensar el imaginario obsoleto del docente como depositario de la verdad absoluta preguntándonos por qué todo aquello que se enmarca dentro de un dispositivo educativo queda inmediatamente considerado como cierto (conectando este proceso con lo que Roland Barthes en la semiótica denomina efecto realidad) lo que nos llevó a conectar la falsificación como estrategia intelectual en la pedagogía. Fue un verdadero placer hacer esta transposición, remezcla o intercambio y paladear en lo pedagógico términos como falsificar, mentir, enmascarar, términos que raramente se relacionan con lo educativo pero que están completamente relacionados con la pedagogía. Tras la conversación con Joan pasamos al almuerzo, dispositivo de trabajo importantísimo dentro de la #EED porque comer juntos significa hacer comunidad de manera que el arroz con pasas y el pollo a la mostaza se convirtió (como veremos en la sesión Comida para aprender) en un vínculo posibilitador del conocimiento de forma tan poderosa y certera como cuando estamos sentados en las butacas escuchando y dibujando. 

Pedro Sarmiento
Por la tarde la ópera ocupó el papel de la fotografía. Pedro Sarmiento es el coordinador en España del proyecto LOVA (La Ópera como Vehículo de Aprendizaje), que es en sí mismo un compendio de todas las máximas de la educación disruptiva, y uno de los pocos ejemplos de la Metodología de Trabajo por Proyectos en la educación artística mediante el que el profesor o profesora ceden gran parte de su poder a sus estudiantes al empoderar una clase y convertirla en una compañía de ópera. Si con Joan el placer consistió en evidenciar que la fotografía y la pedagogía comparten problemas, con Pedro el placer residió en no contemplar la #rEDUvolution como posibilidad sino como certeza: 100 compañías de ópera dan fe de que somos muchos los docentes que estamos llevando a la práctica una educación diferente que a pesar de las trabas que las instituciones inventan, a pesar de la incredulidad de los compañeros, a pesar de la suspicacia de algunos padres, del tiempo que tenemos que sacar de lugares imposibles, del cansancio y del desánimo, no nos dejamos amedrentar por el miedo y transformamos nuestras prácticas a pesar de todo. LOVA, entre muchas otras cosas, es uno de los pocos ejemplos visibles (por que invisibles hay muchos) de cómo otras metodologías de enseñanza son posibles y cómo el aprendizaje de repente sucede haciendo justo lo contrario de lo que la pedagogía tradicional recomienda.  

Tras el esclarecedor resumen que Pedro hizo de la evolución histórica del proyecto, empezamos por conectar el proyecto con el tema de la distribución del poder ya que LOVA es un pleno ejercicio de pedagogía democrática donde las dinámicas se invierten, creando una verdadera comunidad de pares donde el profesor se vuelve invisible y da la clase con la boca cerrada. En segundo lugar Pedro nos contó cómo LOVA consigue emigrar de la clase a la reunión habitando el aula e invirtiendo los tiempos ansiosos en tiempos slow mediante un proyecto que se desarrolla durante los nueve meses del año escolar, reconociendo la urgente necesidad de darle tiempo al proceso.

Analizados el poder y el cuerpo, conversamos sobre cómo LOVA definitivamente rompe con la educación bulímica y el simulacro pedagógico al entender el acto educativo como una experiencia transformadora en todos los sentidos. Pedro nos explicó cómo todas y cada una de las necesidades que demanda la Educación Disruptiva (la incorporación de la sorpresa y lo inesperado, lo audiovisual y las dinámicas de campamento), son recursos pedagógicos que se utilizan en LOVA dejando claro que aprender tiene poco que ver con estudiar y que hacer es mucho más interesante que memorizar. Por último analizamos el espinoso tema de la evaluación, tomado como ejemplo cómo se resuelve este problema en LOVA donde la calificación está descentrada, se lleva a cabo de forma creativa y se transforma en investigación.

Clara Megías
Tras la ronda de preguntas de la tarde, Clara Megías elaboró un resumen de la jornada, comentando la participación por streaming y a través de Twitter y visualizando cómo desde las 11 de la mañana los participantes habían registrado visualmente las ideas que creaban tanto colectiva como individualmente, al tiempo que se comentaban las ventajas e inconvenientes de estar escuchando y dibujando a la vez. 

Carla Boserman
La fotografía, la ópera y los relatogramas se fusionaron en una jornada en la que quedaron claras tres cosas: que la pedagogía debe de hibridarse con otras disciplinas, que la #rEDUvolution ya se está llevando a la práctica y que la información textual debe completarse con la visual a la hora de generar archivos. Una escuela como está solo tiene sentido como detonadora de cambios que hay que ejecutar: miente, empodera y dibuja y el aprendizaje sucederá.