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2013: Eliminando el simulacro: de las asignaturas como temas de estudio a las asignaturas como marcos de acción


Hay pocas veces en la vida en las que encuentras justo lo que estabas buscando y esta semana parece que ha sido una de ellas. María, una de las estudiantes con las que he compartido asignatura el cuatrimestre pasado, dejo en mi muro de Facebook una de las TEDtalks incluidas dentro de la categoría Re-imagining school, doce charlas en la que los conferenciantes hablan sobre como llevar a la práctica la revolución educativa.
Edifico de Artes de la Universidad de Maine
Una de las speakers es Liz Coleman, directora de Bennington College uno de los Liberal Art Colleges (LACS) más importantes de los EEUU y quien precisamente aborda en la charla cómo los valores en los que los LACS fueron fundados han desaparecido de estas instituciones en la actualidad. Liz Colemman explica de manera impecable como repensar la posición educativa que sustentaba su institución, la llevó a cambiar por completo la organización y las metodologías del centro así como la recuperación del pensamiento crítico como una de las características centrales de la enseñanza. De entre todo su discurso, una frase emergió como una flecha hasta mi cerebro cuando Coleman explica que una de las transformaciones que acometieron en Bennington fue la de dejar de considerar las asignaturas como temas de estudio para pasar a entenderlas como marcos de acción. Esta frase representa de manera maravillosa lo que para mi significa aprender: aprender no consiste en estudiar para aprobar un examen, aprender significa generar conocimiento para transformar la realidad, para actuar, para evolucionar, para desencajar, para oscilar. Creo que esta frase explicita a la perfección lo que significa pasar del simulacro a la experiencia, una experiencia que no tiene sentido sin repercusión social ya que el aprendizaje tiene que servir para algo, tiene que anclarse en el exterior y cambiar de alguna manera las desventajas políticas que nos rodean.


Justo después de escuchar la maravillosa charla de Coleman, ayer participé en la reunión anual de los educadores de arte de la región de Maine que tuvo lugar en Universidad de Maine en Orono, coordinada por Laurie Hiks, una de las profesionales de Norte América que más se acerca a mi visión posmodera de la educación artística, especialmente preocupada en problemas de género y directora de la revista más prestigiosa del sector Studies in Art Education.
Interior edificio Artes Universidad de Maine
Además de la conferencia de Kerry Frieedman: Visual culture and learning comunities, tuve la oportunidad de asistir al taller New spaces of pedagogical possibility impartido por Kelly Hrenko profesora de la University of Southern Maine en colaboración con la artista visual Mihku Paul ambas preocupadas en como transformar el currículum y conseguir que el arte de los nativos americanos se contemple en el aula como parte de la cultura visual contemporánea para niños y jóvenes.
Kelly Hrenko y Mihku Paul 
La integración de los nativos americanos en el sistema escolar formal es uno de los problemas mas controvertidos dentro de la sociedad estadounidense y especialmente de los estados en los que existen reservas como es el caso de Maine. Y es un problema que además de controvertido es invisible por que a nadie le preocupa la educación de esta parte de la población que no hace sino recordar a los actuales pobladores los terribles sabores de la colonización siendo mejor mirar a otro lado para que el espejo no refleje la imagen de un genocidio lavado por John Wayne. Pero resulta que profesionales de la educación artística como Hrenko y Paul se enfrentan al problema desde la educación llevando a práctica la frase de Coleman, dejando de considerar las asignaturas como temas de estudio para acometerlas como marcos de acción, en este caso de profunda acción política.
Con Laurie Hiks  (en el centro)y el equipo de organizadoras del evento
El proyecto que han llevado a cabo en la reserva de Anishinabe en Minnessota, pretende reconectar nociones como espacio, cultura e identidad desarrollando acciones en las que todos los estudiantes experimentan la cultura Ojibwe como parte de su contexto cotidiano. En una segunda etapa, el proyecto tuvo lugar con la nación Wabanaki a través de la resignificación del paisaje y la idea de que la topografía puede entenderse como portadora de significado en un intento por demostrar que las artes visuales de los nativos americanos van mucho más allá de hacer cestas. El trabajo de estas dos docentes se centra en cómo des-occidentalizar nuestra concepción de las artes visuales para afrontar el  trabajo con una producción cultural que desafía nuestros conceptos. De lo oral a lo escrito, de la experiencia al objeto, de la pérdida geográfica a la pérdida cultural, del lenguaje (y de todo lo que el lenguaje conlleva), el trabajo de Hrenko y Paul me da fuerzas para seguir luchando por valores e ideas que aparentemente parecen perdidos pero que pueden transformarse en fuerzas poderosas a través de una educación regenerativa y posibilitadora. 

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