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2014 #EVALUparty: haciendo del aprendizaje un placer y del examen una fiesta

Simplemente escuchar la palabra “examen” produce una serie de reacciones fisiológicas en mi organismo que soy incapaz de contralar: mareos, sudores fríos,  dolor de estómago... Los exámenes han formado parte inherente de mi vida como estudiante y han sido tan profundos los malos recuerdos que han suscitado en mi inconsciente que nunca jamás los he utilizado en mi roll como profesora. Desde el principio he intentado llevar a cabo prácticas evaluatorias lo más democráticas posibles y, sobre todas las cosas, he intentado descentrar la evaluación en el proceso. De manera que he representado el aprendizaje al que creo que han llegado mis estudiantes de diferente forma: con la visita de evaluadores externos, mediante grupos de discusión, a través de proyectos y, últimamente, gracias a la influencia de mi compañera de Pedagogías Invisibles, Lucía Sánchez, me he internado por los vericuetos de la Evaluación Creativa: perfomances, vídeos y tartas de manzana, han sido algunos de los dispositivos utilizados para representar el conocimiento creado.

Este curso en la UCM ha sido #rEDUvolucionario y los tres grupos de estudiantes, con los que he tenido el placer de compartir la asignatura, se han involucrado tanto que han desarrollado un papel absolutamente central en su propio proceso de evaluación, proceso formado por tres elementos: una herramienta boomerang, desde la que me han ofrecido su visión de la asignatura, un grupo de discusión, con el que ha salido a relucir cuestiones muy importantes del aprendizaje, y lo denominado por ellos como #EVALUparty, que consiste básicamente en una fiesta en la que hacía entrevistas semiestructuradas con cada uno de los estudiantes (utilizando la investigación cualitativa como alternativa a la calificación cuantitativa). Durante esta última herramienta fijábamos juntos la nota, esa nota que muy a pesar nuestro nos pide el sistema.

Llevando la #rEDUvolution a la práctica hemos introducido lo narrativo en estas entrevistas de manera que algunos de los entrevistados han acudido con diferentes sombreros (yo misma me he disfrazado de pájaro) e incluso hemos utilizado el tiempo que tarda una cerilla en apagarse para organizar nuestra conversación, como si aquello de lo que estábamos hablando fuese lo último que íbamos a decirnos...La verdad es que la #EVALUparty ha funcionado: nada de nervios, ni de ansiedad, ni de caras largas. Han sido entrevistas profundas y sentidas donde he tenido el placer de compartir con muchos de los estudiantes un tiempo individual, personal, de humor, de calor, un tiempo realmente vivido en vez de una farsa. El descentre, la investigación cualitativa, el proceso realizado a la inversa (el boomerang) y lo narrativo, han convertido la evaluación en algo muy diferente a como se concibe en la educación tradicional. Hemos revestido la nota de afectos, de sorpresa, de relax y hemos llegado a la conclusión numérica que nos impone el sistema como requisito terciario en vez de cómo centro. Fundamentalmente lo que hemos hecho ha sido reflexionar, hemos abierto en vez de cerrar, hemos impulsado la transformación y lo que vendrá después, en vez de intentar clausurar el aprendizaje con un broche imposible. Si evaluar debe de servir para algo, puede que sea para esto, para que nos paremos a pensar, para que hagamos conexiones, para que nos conozcamos mejor entre nosotros y a nosotros mismos.  
Pero, la fiesta del #EVALUparty es realmente la continuación de la celebración permanente del aprendizaje que ha tenido lugar este curso. El miércoles 15 de enero tuvimos la suerte de contar con el performer Abel Azcona como artista invitado en nuestra asignatura. Son varias las razones de la visita de Abel siendo la primera de ellas mi obsesión por pasar DE LA ISLA AL NODO y es que, en muchos casos existe una total desconexión de las instituciones educativas formales (y de muchas de las no formales), con respecto al mundo exterior a ellas. Gran parte de las escuelas y universidades viven de cara a su interior y los contenidos se distribuyen de forma aislada, sin conexión alguna con los sucesos, autores y contextos en los que se crearon. Para emigrar desde el paradigma de la institución educativa como isla a la institución como nodo, la rEDUvolution trabaja con lo que está ocurriendo en tiempo real fuera de las paredes el aula, pasando de lo abstracto a lo tangible, relacionando los contenidos con su contexto de producción.
Por esta razón, en mis asignaturas no solo emigramos del aula y nos vamos a ver arte contemporáneo o experiencias educativas interesantes a otros lugares, sino que también hacemos el proceso a la inversa, invitando agentes especiales a visitar nuestra aula, motivo por el que invité a Abel para que los estudiantes comprobaran de primera mano cómo funciona el proceso de legitimación profesional en el mundo del arte real. Este es un tema que nos cuesta aceptar y que quedó más claro porque en su figura están todas las claves: un artista muy joven (25 años), que utiliza las redes sociales como una herramienta de comunicación fundamental y completamente legitimado. Además hablamos de la importancia de la polémica en su obra, de sus temas comprometidos, como la prostitución profundamente imbricados en su biografía, de tal manera que muchos aspectos que quedaban difusos se tornaron claros con su presencia demostrando que es necesario pasar de los espacios de representación pedagógica a los espacios reales, táctiles, donde lo que ocurre en el aula es lo físico y no su sombra.

Para terminar un mes cargado de eventos, la sesión número #2 de la Escuela de Educación Disruptiva (22 de enero) contó con un tema también relacionado con el placer y por lo tanto vetado en lo educativo, los teléfonos móviles, dispositivos que seleccionamos como excusa para preguntarnos: ¿es la pedagogía un acto de contemplación o un acto de producción? En la segunda sesión de la EED contestamos a esta pregunta afirmando que la pedagogía es, estructuralmente, un acto de producción, un proceso donde la comunidad de aprendizaje (tanto profesores como estudiantes) construyen conocimiento. Reconocer la educación como un acto de producción intelectual resulta una necesidad básica para la educación del siglo XXI así como reconocer a profesores y estudiantes como productores culturales, y no solo como consumidores de información.

Este acto de producción queda en muchas ocasiones relegado a un segundo plano, ocultado por otras actividades con mayor visibilidad como la evaluación, la toma de apuntes, los deberes y otras acciones que identificamos como educativas pero que no conducen al aprendizaje significativo sino a lo que hemos llamado aprendizaje bulímico: tragar, memorizar, vomitar y olvidar. Para recuperar lo educativo como un suceso verdaderamente transformador debemos de, una vez más, romper con la idea de que aprender consiste en coger apuntes y estudiar (en el caso del estudiante) o seleccionar un libro de texto y hablar de él (en el caso del profesor) para reivindicar que la producción intelectual es el núcleo central del proceso aprendizaje, que sentir, analizar, razonar, debatir, imaginar, escribir, leer, jugar, gestionar o estructurar son, entre otras muchas acciones, actos de producción intelectual que constituyen la base de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. 
Durante la sesión, en primer lugar contamos con la participación de Tíscar Lara, Directora de Comunicación en la EOI, con quien conversamos sobre cómo ella misma abordó el reto de transformar su institución en el año 2009 mediante las tecnologías móviles y convertir “cualquier lugar en un aula” y además que ese aula fuese transparente, compartida, abierta de manera que cualquiera (no solo los alumnos de la EOI) pudiesen beneficiarse del conocimiento generado. Así la EOI se convirtió en un lugar #rEDUvolutionario donde lo importante era compartir y crear experiencias de aprendizaje personales, biográficas donde la tecnología (por ejemplo a través de la edición de blogs personales) no solo servía para gestionar sino para empoderar y desde donde prolongar las identidades físicas de los estudiantes a través de sus identidades digitales. Tras este recorrido histórico por su institución, Tíscar nos invitó a reflexionar sobre diferentes proyectos que, utilizando los dispositivos móviles como herramienta, están llevando la #rEDUvolution a la práctica, muchos de ellos desarrollados desde un grupo de profesores que trabajan en equipo desde el CRIF las Acacias de Madrid.
Desde el proyecto WAVES, donde se utilizan podcast realizados por los estudiantes para aprender, entre otras cosas, inglés, hasta Historias de la Historia donde se utiliza el programa Stop Motion para recrear y reflexionar sobre la arqueología pasando por la realización del proyecto Mapa de Ruidos, donde se concibe a los estudiantes como investigadores que han de utilizar sus dispositivos móviles para detectar los lugares con los índices de sonoridad más altos de su instituto, vemos muchas de las demandas de la rEDUvolution: visualidad y narratividad, la comunidad de aprendizaje como productores culturales que incluso dan nombre a sus proyectos y expectativa.
Lo experiencial cobró verdadera importancia en los dos últimos proyectos visualizados por Tíscar, Physics on the go y Filoatocha; en el primero diferentes grupos de estudiantes aprenden física en el Parque de Atracciones de Madrid midiendo a partir de sus teléfonos móviles las energías que se generan en las diferentes atracciones, mientras que Filoatocha, 200 estudiantes de bachillerato han creado un herbario del Parque del Retiro de Madrid en código abierto. Todos estos proyectos han sido largos, costosos, necesitan de mucha disciplina y organización, pero también están vinculados al placer, a prolongar el aprendizaje fuera del aula, a recuperar, a fin de cuentas, la pasión por aprender más allá de estudiar conectando las instituciones con la realidad exterior, pasando de la isla al nodo.
Después de la pausa para comer, contamos con la participación de Pedro Jiménez de Zemos98 colectivo cuyo objetivo es analizar la cultura audiovisual en la era de Internet. Con Pedro conversamos sobre una de los conceptos centrales de la Educación Disruptiva, la idea del profesor como DJ, metáfora elaborada a partir de las teorías del crítico de arte francés Nicolás Borriaud, quien identifica al artista contemporáneo como DJ. Llevándonos esta propuesta hasta la pedagogía, debatimos sobre la figura del profesor como DJ, es decir, como un productor cultural que selecciona temas y los ordena de forma personal creando diferentes playlist para cada sesión, para cada clase.
El recorrido al que Pedro nos invitó (http://www.slideshare.net/pedrojimenez/el-profesorcomodj-reduvolution)  estuvo lleno de su genio como DJ tanto en los contenidos como en la puesta en escena, ya que nos sorprendió sacándose de la chistera un sampler (un aparato lleno de botones) que utilizan los DJ para remezclar sonidos, desde el cual las voces de Rajoy o Alejandro Piscitelli contestaban de manera delirante cuando Pedro prefería estar callado. Comenzamos visualizando una secuencia de la serie The Wire en la que un adolescente reflexiona sobre la diferencia entre la necesidad de aprender a sumar para aprobar el examen y la necesidad de aprender a sumar para vender droga: en este segundo caso la realidad y el peligro cobran tal fuerza que sumar se relaciona con la supervivencia dejando de lado el simulacro y la bulimia. Continuamos utilizando diversas imágenes como escusas para repensar la tecnología y lo que significa desde diferentes contextos, como la maravillosa foto en la que aparentemente varios personajes fotografían un paisaje, cuando lo que está ocurriendo realmente es que es un grupo de inmigrantes que buscan cobertura para comunicarse con sus familias y dar fe de que han llegado su destino….
Continuamos adentrándonos en el concepto Educación Expandida desarrollado por Zemos98, tema muy presente en la #rEDUvolution, desde el que se plantea que la educación sucede en cualquier momento y en cualquier lugar, concepto que cuenta con una sería de recursos para saber más, como el documental La escuela expandida y el libro Educación Expandida. En ese preciso momento, la remezcla volvió a dar sus frutos cuando apareció en pantalla una frase de Pony Bravo “Se estudia y se aprende bien lo más difícil del mundo. Quise estudiar tu cariño y no lo pude comprender por eso ahora sufro y lloro como un niño...” Los guiños y la narratividad fruto de la multiplicidad de mensajes que usa el DJ se vieron en este caso completados con la música que resonaba en nuestras cabezas al tiempo que se volvía a hacer hincapié en la remezcla visual y la lucha política revestida de humor que se utiliza para construir MEMES o la capacidad de la nueva red social del momento VINE, donde a través de vídeos de seis segundos de duración nos convertimos en productores/remezcladores: magia barata que nos invita a repensar el roll del profesor como mago.
 La pesadilla del DJ, que nadie baile su música, que nadie la convierta en experiencia, es lo que ocurre día a día en las aulas con respecto a la playlist que selecciona el profesor: nadie hace suyos los contenidos que el docente selecciona, nadie los baila. Para bailarnos y hacerlos nuestros es imprescindible un proceso que se olvida de manera sistemática en lo educativo, la escucha activa: mediante la escucha activa el público del DJ se apropia de la música y esto es precisamente lo que ocurrió con el maravilloso taller diseñado por Adolf Murillo profesor de música en el IES Arabista Ribera de Carcaixent y profesor asociado en la Universidad de Valencia. Sería incongruente hablar de profesores y estudiantes como productores culturales y no empoderar a los participantes de esta sesión como tales. Esta es la razón por la que Adolf invitó a los asistentes a participar en la creación de diferentes piezas sonoras a partir de sus dispositivos móviles convirtiendo la segunda sesión de la Escuela de Educación Disruptiva en una potente orquesta del siglo XXI en la que muchas de las ideas debatidas en las conversaciones fueron llevadas a la práctica.

Placer, nodos, poder y DJ’s. Estos han sido los ejes de un mes denso y pastoso, lleno de transformaciones y  micro-revoluciones donde he aprendido que los exámenes, como la violencia, solo engendran más exámenes….Como profesores debemos ir más allá y demostrar en la práctica que otra forma de evaluar es posible, que debemos conectar con el exterior y utilizar la tecnología como medio para empoderarnos como productores culturales.

1 comentarios:

Verónica dijo...

Muchas gracias por las ideas para la evaluación como proceso contructivo de conomimiento y no como fin de la enseñanza

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