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2012 Elogio del pensamiento crítico: o como las cosas nunca terminan sino que simplemente se transforman en otras



Maqueta del aula donde sucedió Esto No Es Una Clase
Esta semana ha sido una semana de finales que parecen principios. Hemos terminado por un lado el trabajo de campo del proyecto Esto No Es Una Clase (desarrollado en la asignatura Bases Didácticas para la Educación Artística del Grado en Bellas Artes) y también estamos terminando la asignatura Métodos y Procesos de las Artes Plásticas en el MESO (Master de Educación Secundaria Obligatoria de la UCM). Para seguir con la retórica de los finales, el FIN de semana hemos ido el grupo de familias que organizamos los TIF (Talleres Inesperados en Familia) a ver la exposición Da Vinci el Genio. La estructura que ha rodeado a estos tres eventos tan dispares, ha sido la presencia del pensamiento crítico en todos ellos.  


¿Quiénes son alumnos y quiénes profesores?
Elienígena llorando por que se acaba la asignatura
La última sesión del proyecto Esto No Es Una Clase sucedió el miércoles y consistió básicamente en una sesión de autoevaluación, la evaluación de la propia asignatura, la destallerización y la presentación de una sorpresa final. Todos teníamos las caras largas porque gracias al #edupunk, realmente hemos conseguido pasar de la clase a la reunión. Esta sensación de nostalgia por la asignatura que se acababa, creo que era nueva tanto para el equipo de nodocentes, como para la mayoría de los no noestudiantes y tiene mucho que ver con la creación de una comunidad de aprendizaje más horizontal, donde el poder se ha repartido y el aprendizaje ha surgido, no como una imposición, sino como una consecuencia. Conectada con este hecho, ha surgido la sorpresa fin de curso: la de organizar Esto No Es Una Clase Temporada II una verdadera no-asignatura desarrollada por los integrantes que quieran dar continuidad a esta comunidad, en la que nos reuniremos por el placer de aprender y de enseñar mas allá de las estructuras educativas formales.




La sesión de presentación de proyectos de los alumnos del MESO fue muy interesante y me encantó el calado que el arte contemporáneo ha alcanzado, no solo como contenido, sino como formato en los futuros profesores de educación secundaria. Debido a que no hay espacio suficiente en este blog para hablar de todos, rescataré dos de los Manifiestos Docentes presentados: en uno de ellos, las estudiantes construyeron una metáfora sobre el EMPANAMIENTO en la educación, es decir, cómo realmente muchos profesores se dedican en vez de enseñar a “empanar” a sus alumnos.  El aula se llenó del aroma a aceite caliente y a pan rallado ya que la perfomance consistió en que cada uno de los presentes tuvimos que empanar y freír un rosado filete de pollo. Otro grupo eligió el JUEGO DE LAS SIETE DIFERENCIAS como Manifiesto y nos presentó dos fotos, una de una aula del siglo XIX y otra del siglo XXI que nos parecieron prácticamente iguales.  En el último momento, compararon las dos fotos con la realidad y en ese momento bendijimos a Alejandro Piscitelli y a Elizabeth Ellsworth al descubrir que nuestra realidad era muy diferente a la de las dos fotos. Con estos proyectos (y los que quedan por presentar) me doy cuenta de que hemos conseguido un doble objetivo: que los futuros docentes sepan que existen formas contemporáneas de abordar la docencia y que el arte contemporáneo tiene que ser un contenido habitual. 

Para terminar, no me puedo despedir sin comentar la experiencia que supuso la visita a las salas y al taller infantil de la exposición Da Vinci el Genio (el título ya me pone de mal humor, porque consiste en la magnificación del término genio, en oposición a la ausencia de la palabra genia) que tiene lugar en las salas del Canal de Isabel II en Madrid y que recomiendo o no ir a ver, o ir a ver con el espíritu crítico muy aguzado. Toda la experiencia fue relatada el sábado 11 de Febrero en mi cuenta de Twitter con el hastag #TIF: nos cobraron 20€, pasamos como delincuentes por un detector antimetales, nos obligaron a no hablar y desconectar el móvil y mucho más, para que luego nuestras hijas hiciesen un “taller de arte” que consistió en colorear una fotocopia de la Gioconda….

Sin un desarrollo profundo del pensamiento crítico ninguno de estos tres sucesos hubiesen acaecido de la manera en que lo han hecho: los estudiantes de ambas asignaturas acabarían siendo docentes reproductores y las familias asistentes a la expo hubiésemos aprendido de forma invisible que el genio creador es solo cosa de hombres: 

creo que la labor más importante de un educador, trabaje en el contexto que trabaje, es inculcar la semilla del pensamiento crítico en los demás, inculcar la sospecha sana a partir de la cual se desarrollen procesos regenerativos desde los que podamos crear otras realidades. Este es el núcleo principal de una educación contemporánea


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