lleguemos contentos. La sociedad capitalista en la que vivimos nos obliga a olvidar este hecho (lo importante que es darle tiempo al proceso) y nos condena a dinámicas de ansiedad donde la inminencia se cotidianiza. Una de las metas que me he fijado para este año que empieza es el desarrollo de lo que podríamos llamar slow education: la conciencia de ralentizar los tiempos, los formatos y los sistemas de evaluación en favor de procesos de enseñanza y aprendizaje tranquilos. Además de fomentarla desde las instituciones, la slow education es muy importante fomentarla en familia para experimentar juntos momentos ajenos a la crispación y al enfado. Así que para cerrar el 2011 y empezar el 2012 hemos organizado un TIF (Talleres Inesperados en Familia) basado en la idea de lo slow, como las buenas paellas.

El taller comenzó el día anterior a su
implementación, cuando salimos a dar un paseo y elegir una buena pita, esas plantas carnosas típicas de lugares
desérticos. La pita debía de ser grande, estar exenta así como rodeada de un
paisaje inspirador. Dedicamos bastante tiempo hasta que dimos con la planta que
necesitábamos. Esa misma noche, contamos cuántas personas participarían en el
taller y nos dedicamos a recortar diez trozos de papel para cada una de ellas. Tardamos mas de una hora en realizar esta
actividad en la que acabamos por organizar una cadena. Cuando calculamos
que las dos familias vecinas habían llegado, distribuimos los papeles en cada casa.