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2012 El profesor como estafador: o cómo llegó hasta mi Joan Foncuberta a través de Amaia Urzain


Los rizomas son raíces que crecen en cualquier parte, incluso en zonas volcánicas y poco transitadas como en el Este de Almería pero, a pesar de la facilidad con la que se multiplican, necesitan ser regados para que comience la re-generación (que no la generación) y ese imput, esa ducha, ese link este mes ha sido un fertilizante vigoroso con un exótico nombre: Amaia Urzain.
Amaia es una de las especialistas en educación artística mas interesantes del panorama hispano de la actualidad. Después de cursar Bellas Artes en Bilbao y trabajar durante diez años como educadora en las mas prestigiosas instituciones museísticas (como el Gugenheim Bilbao y Artium entre otros), realizó el Master en Educación de las Artes Visuales de la UB y en estos momentos es profesora e investigadora en la Universidad de Mondragón. 
Mi primer contacto con ella surgió desde el libro La educación artística no son manualidades, el cual tuve la suerte de que leyera, de manera que nuestra primera conversación y los primeros rizomas que plantamos surgieron también de un libro. A partir de entonces, hemos mantenido correspondencia, nos hemos invitado la una a la otra en diferentes eventos y nos hemos hecho amigas, que es sin duda el mejor fruto que un rizoma puede dar. Y en esto resulta que Amaia ha venido a pasar sus vacaciones muy cerca de donde yo paso las mías y ha venido justo el día de mi cumpleaños….
Si algo tiene Amaia es que le gusta regalar, y en esta ocasión me ha regalado un libro que me ha iluminado: El beso de Judas. Fotografía y verdad del gran Joan Fontcuberta. En este libro leí la siguiente frase:

“A menudo incluso los estafadores no son ni mucho ni menos conscientes de serlo; a menudo se estafa con la mas beatífica voluntad en numerosos ámbitos por los que discurre nuestra vida: en la familia, en el colegio, en la iglesia, en el trabajo, en el sindicato, en los media…Por que estafar significa decidir por los demás, esconder la diversidad de opciones de que se dispone” (2011:97)

y no puede mas que enlazarla con el trabajo que estoy haciendo este verano que fundamentalmente es escribir un libro nuevo sobre la rEDUvolution. Justo en el capítulo que estaba escribiendo tiene por nombre Pedagogía y verdad y en el reflexiono sobre la idea del ejercicio de la pedagogía como simulacro, sobre la idea de que la pedagogía puede entenderse como una herramienta al servicio de la verdad pero, de la misma manera que ocurre con todo lo que nos rodea, la autoridad de lo académico infiere a la información que se distribuye en un acto pedagógico la categoría de verdadera cuando ha llegado el momento en el que debemos de aceptar que la mayoría de los currículums son mentira en un mundo donde nunca ha existido la verdad.
De igual modo en que una imagen parece cierta (la obra de Joan Fontcuberta gira toda entrono a este tema) debido a lo que Roland Barthes denomina el efecto realidad, la pedagogía también se encuentra dotada de este efecto. Todo aquel contenido que aparece inmerso en un acto pedagógico, inmediatamente queda percibido como verdad. Ocurre lo mismo que si vemos un informativo, o oímos la radio: son relatos construidos con fines muy concretos que el sistema de transmisión a través del cual llegan hasta nosotros (el periodismo y la pedagogía profesionales) les otorgan de manera automática la cualidad de ciertos.
Considero que este es uno de los trabajos más importantes que debemos hacer desde la rEDUvolution: de igual manera que Fontcuberta nos dice la fotografía es una cuestión de fe, en la rEDUvolution es necesario aceptar la pedagogía como una cuestión de fe, aceptar como una decisión personal el fiarnos de lo que los profesores, los libros, los vídeos dicen o, por el contrario, no fiarnos en absoluto y aceptar la idea de la pedagogía como un fraude. Y, dentro de esta concepción de lo educativo, tendría un papel central el profesor como estafador reconocido, el profesor que reconoce que la objetividad no existe ni en la ciencia, ni el arte, ni en la política, ni en el periodismo ni, por supuesto, en la pedagogía. De la misma manera que como ciudadanos debemos de sospechar las imágenes (recordemos las falsas imágenes de la luna) y del resto de la información que nos llega a través diferentes lenguajes, es absolutamente necesario que sospechemos del currículum y que reflexionemos sobre la idea de verdad dentro de los actos pedagógicos que acometemos como profesores.
De un libro a otro libro, de dos libros editados a otro por editar, de la fotografía a la pedagogía, de las artes visuales a la educación, de Mondrágón a Almería, de Xavi a Joaquín, de Tonino a Paz y de Sol a Amaia. Los rizomas siguen creciendo y multiplicándose con inmenso placer. 


Solo tenemos que regarlos, con libros por ejemplo. 

2 comentarios:

amaia dijo...

gracías públicas maría!
es el primer fotoreportaje de mi vida...con comentarios y compañeros de viaje (estimado joan) tan brillantes! Sin duda, algo que he aprendido en la educación artistica es que cuando más aprendes, es cuando la relación de colegas es de amigas (pienso en ainhoa-mertxe-ane-margarita---) y así la pasión se contagia, se comparten conocimientos y de ese cuidado surge con generosidad el aprendizaje.

Carola Fumero dijo...

Que buen post!!!
También creo en lo imprescindible de empezar con aceptar como profesora que no existen las verdades absolutas y que el conocimiento es solo una traducción de la realidad y no una realidad en si mismo, hacer visible nuestro currículo oculto.....y crear relación de amigas entre colegas para poder aprender compartiendo.
que ganas de leer el nuevo libro de Maria!!

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