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2014 Transformemos las Facultades de Educación: hacia una formación disruptiva del profesorado



Creo que ya todos pensamos que la educación occidental necesita un cambio. Un cambio profundo que ya nadie cuestiona. Un cambio radical que ponga patas arriba todo lo que se ha considerado necesario hasta el momento. En esto estamos, afortunadamente, todas y todos de acuerdo. La pregunta que nos estamos haciendo ahora, es más bien cómo llevar ese cambio a cabo.

En esta ardua cuestión metodológica, con diferentes ópticas y enfoques, hay una realidad que destaca sobre todas los demás: la #rEDUvolution solo podrá ejecutarse a través de una formación disruptiva del profesorado, una formación contemporánea que aborde los problemas de las prácticas educativas que nos rodean en vez de abordar los problemas de un modelo que definitivamente hoy ya no tiene sentido. Una práctica educativa que en vez de dar recetas, ayude a posicionarse, que en vez de obsesionarse con la evaluación, se obsesione con los afectos, que en vez de perpetuar sistemas jerárquicos verticales, trabaje sobre procesos que posibiliten una democracia participativa, no solo en el aula, sino también fuera de ella. 


Si existe una serie de lugares que perpetúan de forma anacrónica, pero persistente, el modelo obsoleto que pretendemos cambiar, esos lugares son (en España) las Facultades de Educación; esos lugares donde se prepara de forma inicial a aquellas personas que han decidido dedicarse a la docencia como futuro profesional. Ideológicamente muy conservadoras, por su pasado y presente fuertemente vinculado al catolicismo y otras organizaciones religiosas, evidentemente heredadas del franquismo, y que hoy en día están interviniendo en la legislación de forma directa debido a sus alianzas con el poder, uno de los problemas más graves de la educación en nuestro país. Muchas de las Facultades de Educación que conozco operan como verdaderas perpetuadoras de un sistema pedagógico tradicional y absurdo. Quizás es que, como ya he comentado en otros post, la universidad ya no es la institución que está liderando el cambio social sino que son las asociaciones, las instituciones culturales, los colectivos híbridos, los estudios de diseño y arquitectura, en definitiva, las organizaciones que interactúan con la sociedad de una manera real, las que están dando ese paso. Liberadas del corsé academicista, del simulacro de la investigación, del engrose curricular y de la certificación absurda, son las que están liderando la Revolución Educativa a través de esa formación diferente del profesorado que tanto necesitamos. El curso pasado (2013/14), además de coordinar la Escuela de Educación Disruptiva (una apuesta evidente a una formación alternativa), he tenido el placer de ser invitada a tres acciones de formación del profesorado que pueden configurarse como líneas de fuga del mapa que tenemos que estar dispuestos a trazar.


La primera de ellas tuvo lugar en el mes de marzo, en una ciudad tan posmoderna como Zamora. Un evento diseñado por la universidad, pero desde sus márgenes, se identificó más con una reunión de carácter cultural y festivo que con un curso. Mi compañera de Pedagogías Invisibles , Sara Torres, y yo, fuimos invitadas por el profesor/agitador Miguel Elías, para trabajar con sus estudiantes la #rEDUvolution. Este hecho reiteró una vez más los profesores que se sitúan “out of the box”: profesores de artes visuales, danza y música, son los que se sienten más cercanos a esta necesidad de cambio. Sara y yo quedamos impactadas por la auténtica voracidad, la verdadera pasión, con la que los estudiantes de magisterio reciben estas propuestas, porque, no nos engañemos, los estudiantes sí quieren hacer la #rEDUvolution, son las instituciones y, muchas veces, los profesores (y en concreto los profesores de universidad) los que se aferran a las prácticas que dominan, cerrando definitivamente la puerta al cambio.


Miguel y su equipo trabajan a fondo el concepto de Reproducción Pedagógica, acuñado por Bordieu y Passeron en el libro que publicaron con el mismo nombre, y que identifica el principal problema de la lógica de la pedagogía tradicional: cómo las Facultades de Educación se erigen como perpetuadoras de la pedagogía tóxica al no ofrecer a los futuros maestros alternativas metodológicas a la pedagogía tradicional. El primer día que les toca dar clase, estos maestros y maestras, aún estando en total desacuerdo con muchas de las metodologías que han sufrido a lo largo de su vida académica, reproducen el proceso de forma natural, convirtiéndose en piezas de un tablero manejados por otros. Ofrecer a los maestros y maestras una pedagogía de la posibilidad, una pedagogía que rompa con la Reproducción y les invite no solo a visualizar otras metodologías, sino a desarrollar pedagogías propias que cambien con cada grupo de estudiantes y a cada momento, es uno de los retos evidentes que tenemos como formadores de formadores, una realidad que está teniendo lugar en la Facultad de Educación de Zamora…


En abril, Clara Megías y yo, nos fuimos a Menorca, en este caso invitadas por Pep Domínguez y el CEIP de la isla, quienes organizaron dos sesiones #rEDUvolucionarias. Pep y el grupo de profesores con el que trabajamos, se tomaron muy en serio todos los aspectos que consideramos importantes para romper el formato, empezaron por emplazar el curso en una de las salas de psicomotricidad de un centro de educación infantil. Esto nos permitió trabajar el cuerpo al mismo nivel que la mente, espacio que se constituyó como la quintaesencia de lo blando al darnos como única oportunidad el uso de cojines y colchonetas, un lugar que propiciaba lo lúdico en todos los aspectos resquebrajando el falso autoritarismo y academicidad que se supone que la formación del profesorado requiere. 


Además del lugar, la comida constituyó otro de los ingredientes básicos en la rotura de formato: ensaimadas y cocas menorquinas nos invitaron a transformar un encuentro formal en una celebración comunitaria porque compartir los alimentos no es otra cosa más que un acto simbólico de reparto del poder. Y, para terminar, el sistema que elegimos para visualizar los cinco elementos clave de la #rEDUvolution fue la performance, de manera que la recuperación del inconsciente, el abuso de poder, la necesidad de habitar el aula, la transformación del simulacro en experiencia y el repensar la evaluación, fueron procesos simbolizados desde nuestros cuerpos, trabajados en grupo y desarrollados como micro acciones cargadas de sorpresa, creatividad y aprendizaje.


Como último ejemplo de las instituciones que están dando el salto en esta ardua tarea de desarrollar otros sistemas de formación del profesorado, ha sido la FUHEM (una de las organizaciones punteras en cuanto a la ejecución de una pedagogía del cambio en todas sus actividades). En concreto, su director de educación, Víctor Rodríguez, fue quien invitó a Pedagogías Invisibles a co-diseñar el curso De transmisores de contenidos a arquitectos de experiencias, actividad de cinco días que intenta repensar las competencias que debe desarrollar el profesor o la profesora que ejecute el cambio: la competencia de la invisibilidad (y todo lo que tiene que ver con detectar la información implícita en el aula); la competencia política (en este caso especialmente relacionada con la ecología); la competencia sentimental (relacionada con la incorporación de aquellos que no son los alumnos normativos); la competencia creativa y la posibilidad de redescubrirnos no solo como transmisores sino como productores de conocimiento y, por último, la competencia tecnológica desde la perspectiva de la visualización del cambio y la creación de redes.


El primer rol fue abordado por Ana Cebrián, Noemí López y Eva Morales (las tres miembras del colectivo Pedagogías Invisibles) mediante una sesión en la que se hizo especial hincapié en todo aquello que decididamente enseñamos pero... que no queremos enseñar y la dificultad y valentía de aquellas y aquellos que deciden analizarse a sí mismos y a sus prácticas para transformar el currículum de macro en micronarrativa. El segundo día Luis González de FUHEM Ecosocial, trabajó sobre el rol del profesor como agente político. El profesor que entiende sus asignaturas no como temas de estudio sino como marcos de acción social, en su caso con respecto a cómo abordar la ecología como un eje transversal que debe cruzar cada una de las actividades que diseñamos y que debe ser un marco referencial en el currículum.


La tercera sesión corrió a cargo de Lars Bonell, quien hizo algo sumamente difícil: dio la clase con la boca cerrada dando vivo ejemplo de lo importante que es dejar hablar a los demás y el valor que tiene la escucha activa... El cuarto día Jordi Ferreiro abordó el tema del #profesorcomoDJ, como productor cultural, como creador, porque creemos firmemente que la competencia más importante para un educador del siglo XXI es la creatividad y que no solo los artistas son intelectuales, sino que también lo somos los profesores. Jordi llenó la sala de microacciones y juegos demostrando que solo aprendemos cuando además del contenido, cambiamos el formato. La quinta y última sesión corrió a cargo de Clara Boj que demostró que la tecnología puede y debe ser una herramienta viva que sirva para visualizar la redes de afectos no-virtuales que se generan entre profesores y que constituyen verdaderos marcos de acción más allá de las instituciones formales.


Sin cambiar la formación del profesorado de forma drástica y urgente, la Revolución Educativa simplemente nunca llegará. Necesitamos coordinadores valientes que se atrevan a dar el salto, agentes de cambio que como Miguel, Pep o Víctor, decidan NO poner en marcha cursos vacíos que solo persiguen la certificación, sino acciones transformadoras que den tanta importancia al contenido como al formato, empoderen a los futuros profesores, y a los que ya están en activo, para dar el salto o hacer más largo el recorrido de caída: un salto que quizás llegue algún día hasta la universidad. 



2013 Pedagogía crítica y Caipiriñha: creando flujos de resistencia regenerativa


Cuando casi parecía que en Madrid era ya primavera, la Fundación Fuhem Educación y el Círculo de Bellas Artes de Madrid juntaron esfuerzos para organizar la quinta edición de las Jornadas Arte, Educación y Ciudadanía un encuentro para los interesados en la educación artística que en esta edición se ha focalizado en como las producciones visuales constituyen una herramienta indispensable en el aula para desarrollar una de las competencias más necesarias en un mundo saturado de imágenes y de miedo: el espíritu crítico, la sospecha, el volver a leer.
Unas jornadas que ofertaban talleres, charlas y una exposición en el que docentes de diferentes procedencias compartimos el trabajo que desarrollamos para convertir la educación de las artes visuales en una práctica contemporánea. Me parece muy importante señalar que el motor de las jornadas es la Fundación Fuhem, organismo que agrupa una serie de instituciones educativas que constituyen en Madrid la cabeza de lanza de una pedagogía crítica y comprometida, organismo que constituye la excepción dentro de la educación obsoleta, rancia y profundamente tóxica fomentada por las políticas educativas de la Comunidad de Madrid. Dentro del contexto de la educación no pública, los centros de la FUHEM y un puñado más de instituciones trabajan en nuestra querida ciudad HACIENDO RESISTENCIA, constituyendo la alternativa a las prácticas tóxicas que, amparadas por los consecutivos triunfos en las urnas del Partido Popular, están perpetrando el asesinato de la enseñanza progresista tanto pública como no pública así como de todo aquello que defiendo con mi trabajo. En este contexto desolador, la FUHEM lucha y lucha regenerativamente construyendo este tipo de actos para visibilizar quienes luchamos en Madrid por otra pedagogía.
Gracias  a las nuevas tecnologías puede participar en este evento junto con Clara Megías y otros miembros de Pedagogías Invisibles. Clara y yo organizamos la charla ¿Estoy artista o estoy profesora? Utilizando el arte contemporáneo como formato pedagógico. En nuestra propuesta quisimos trabajar varias ideas siendo la primera la del profesor como productor cultural, como intelectual transformativo, como agente político capaz de realizar día a día micro revoluciones mediante las que transformar la sociedad. Quisimos visualizar la idea de esta producción como remezcla así como la demanda de la creatividad como una de las principales competencias del docente rEDUvolucionario.  En segundo lugar, discutimos la necesidad de trasformar el simulacro pedagógico en experiencias vividas en primera persona, tangibles y emocionantes para lo cual la narratividad y la participación son necesarias. Por todo lo anterior, consideramos que el arte contemporáneo es la herramienta ideal lo que ilustramos con ejemplos tanto de nuestro trabajo como con el de otros colegas como Lucía Sánchez o Jordi Canudas (por poner ejemplos desde la ESO y desde los colectivos con capacidades espaciales).
Solo tres días más tarde tuvo lugar otro evento regenerativo Caipirinha: creando flujos de investigaciones efervescentes entre España y Brasil. Tras la experiencia Edupunk y posmodernidad: ¿son necesarios los doctorados en tiempos de Facebook? (en la que compartimos ideas con Alejandro Piscitelli) y Guacamole: construcciones rizomáticas (en la que elaboramos de forma colaborativa con Alejandro Bolaños el currículum de arte de la región de Chiapas, México), Pedagogías Invisibles ha organizado Caipirinha: creando flujos de investigaciones efervescentes entre España y Brasil para compartir conocimientos con una organización muy similar a la nuestra llamada GEARTE, un grupo de investigación sobre educación artística de la Facultad de Educación de la Universidad Federal del Rio Grande del Sur, Brasil. 
Analice Dutra, coordinadora de este grupo nos habló por que sus intereses persiguen utilizar las artes visuales para empoderar a las niñas y niños económicamente menos favorecidos y quienes quedan muchas veces al margen de las instituciones formales. Situó a Ana Mae Barbosa, (probablemente la pedagoga brasileña más en consonancia con una educación artística contemporánea) como impulsora del grupo y la inclusión de sus prácticas dentro de lo que conocemos como Educación Artística para la Justicia Social. Analice funda en 1997 GEARTE para desarrollar actividades que relacionen la educación y el arte con otras áreas como la semiótica discursiva, la cultura visual, la estética, la historia y la critica del arte. 
Caipirinha es claramente el comienzo de una larga amistad con GEARTE, con investigadores y activistas que comparten con nosotros (Pedagogías Invisibles) una forma contemporánea, práctica y crítica de entender la educación. Como con los centros de la Fuhem, nos sentimos muy cerca y compartimos la necesidad de unirnos y contaminarnos para poder transformar la sociedad un lugar más simétrico.  




2012 HIBRIducation: o por que a estas alturas tenemos que seguir defendiendo que la gestión cultural y la gastronomía TAMBIEN son actividades educativas


Esta semana hemos tenido una vez más que defender una de las ideas claves de la rEDUvolution: la de que la educación sucede en cualquier momento y en cualquier lugar, lo que desde muchos contextos se denomina como educación expandida, y que es una de las necesidades más relevantes que tenemos si queremos empezar a hablar de una pedagogía contemporánea.
En el caso de la gestión cultural, la defensa de la educación la hemos hecho en el evento organizado por La Fábrica en el CBA llamado Pública 12. Con un programa al mas alto nivel, Pedagogías Invisibles fue el único colectivo relacionado con la educación seleccionado por Antonella Broglia para exponer sus ideas en la parte del evento destinada a los emprendedores culturales: 10x10. En los cinco minutos que nos dieron, David Lanau, Eva Morales y Andrea Pascual (los miembros de Pedagogías Invisibles  especializados en el contexto de las instituciones culturales), defendieron algo muy obvio: que no hay gestión cultural sin educación. 

¿No es increíble que a estas alturas tengamos que defender esto? Está claro que las clasificaciones estancas siguen funcionando y por eso es necesario romper las barreras entre disciplinas: la gestión cultural, en tanto que un proceso de generación de conocimiento ES EDUCACIÓN. Una vez aceptado esto, la segunda parte va tiene que ver con el tipo de educación que elegimos para posicionarnos como gestores. Ahí también pedagogías Invisibles defendimos los procesos colaborativos que se resumen muy bien en un twitt enviado por Pedro Jiménez (Zemos 98): «Las actividades culturales sin proceso participativo no transforman la realidad social» Pérez Tapias de @iuandalucia en jornadas GECA #25M.


En el caso de la gastronomía,la defensa de la educación se ha hecho en un contexto de lo mas posmoderno: el programa CreAccion que se emitió por primera vez el pasado jueves  26 y que por lo tanto ya pueden disfrutar los que tengan Canal+. Ferrán Adriá quería comunicarle al mundo sus ideas entorno a la creatividad y a la innovación en un contexto diferente y por esta razón el equipo de producción del programa se puso en contacto con la facultad de BBAA de la UCM y con migo. Ya he escrito en otra ocasión un resumen sobre lo que ocurrió este día (aquipor lo que hoy lo que me gustaría es hablar de cómo los componentes de Pedagogías Invisibles que estuvimos en dicho evento también defendimos la gastronomía como un hecho educativo. Puesto que la comida es cultura está íntimamente ligada a los procesos de creación de conocimiento y, en este sentido, cocinar es un acto pedagógico puesto que seleccionamos los ingredientes, los procesamos y los servimos para producir una sensación y, con esta, un significado. Este significado puede ser condescendiente o subversivo, puede dejar las cosas como están o puede transformarlas de tal manera que la responsabilidad política del cocinero es muy similar a la del educador. 

Parece mentira que en una sociedad donde las fusiones se suceden por doquier (de manera que tenemos cocina fusión o música fusión) y donde otros sectores como en la moda y la arquitectura la mezcla y el pastiche sean la norma, los que nos dedicamos a la educación sigamos teniendo que defender nuestro derecho a la mezcla: 

la educación está en todas partes, sucede en cualquier momento y en cualquier lugar por lo que todos los sectores, todas las especialidades y todos los procesos están irremediablemente relacionados con ELLA