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2013 ¿Hormigas o elefantes? Conflictos coincidentes en torno a lo educativo como producción cultural en los museos de artes visuales


Cuatro letras pueden decir mucho y si esas cuatro letras son M-o-M-A y además estamos hablando de temas relacionados con los museos en general y de la educación en particular, esas letras pueden incluso decir demasiado; pueden visualizarse mediante la metáfora del elefante, el animal más grande y poderoso del reino animal. Y como voy a seguir con las metáforas, las cuatro letras nos hicieron posicionarnos por comparación como hormigas: animales pequeños, diminutos, que trabajan afanosamente en grupo pero que no tienen la visibilidad del elefante.
Toda esta comparación entre elefantes y hormigas viene a cuento de la invitación que el Departamento de Educación del MoMA hizo a Pedagogías Invisibles el pasado 29 de Mayo. Las integrantes del colectivo que participamos en la invitación fuimos aquellas que estábamos en USA en esos momentos Sara Torres, Andrea De Pascual y servidora (las tres becadas para desarrollar proyectos en torno a la educación artística) quienes construimos nuestra expectativa sobre el imaginario común que desde otros lugares se tiene sobre el MOMA como el museo canónico y hegemónico por excelencia.
Entendimos la invitación como un reto desde el mismo momento en el que a Wendy Woon (directora del Departamento de Educación del MoMA) le llegó un correo anunciando una charla titulada “We are artist. We are teachers. Rethinking education as cultural production” que impartimos unas semana antes en la NYU (resumen en un post anterior). Tanto el título como el flyer le impactaron y le impactaron porque se sintió identificada con un tema que resulta central dentro del mundo de la educación en museos: el reconocimiento del trabajo de la educadora como productora cultural así que decidió invitarnos para que tratásemos el mismo tema en este caso en el contexto de los museos. Pero, a pesar de que la invitación partió de una coincidencia, a nosotras nos resultaba difícil entenderla como tal. El lugar que nos invitaba a contar nuestras experiencias nos imponía tanto que pensábamos imposible que tuvieran los mismos problemas, los mismos conflictos, las mismas preocupaciones que un colectivo pedagógico madrileño, de manera que optamos por contar lo que nos preocupaba a nosotras y lo que nos parecía crucial en el que contexto al que pertenecemos.
Entre las tres organizamos una sesión dividida en cuatro bloques temáticos salpicados de acciones dedicadas a romper el formato nomológico sobre el que la mayoría de estas actividades se construyen. De manera que lo primero que hicimos fue transformar el espacio. Ya que la sala que teníamos como destino resultó muy tradicional, para romper con la organización del mobiliario, apilamos las sillas en forma de colina de manera que cada asistente no tuvo más remedio que deshacerla y posicionar su asiento en un lugar elegido. También rompimos con la disposición del estrado abandonando el atril e introduciendo elementos disruptivos como la planta/araña y los globos rojos que introdujeron significados que no son los habituales dentro de la retórica de los escenarios de exposición (imaginemos por un momento los escenarios de las charlas TED).
Tras el descoloque del principio, dediqué la primera parte a salirnos de las paredes del museo y conectar con lo que está ocurriendo con la realidad exterior: educación bulímica, pedagogía tóxica, hiperrealidad, hiperconsumo, procesos que nos condicionan para entender la educación desde otra óptica, la óptica de la rEDUvolution. Fundamentando la rEDUvolution como el centro neurálgico de Pedagogías Invisibles, pasamos a relatar quienes somos como colectivo y nuestra intención por transformar las prácticas pedagógicas actúales en prácticas contemporáneas tanto en las instituciones culturales, como en las enseñanzas medias como en otros contextos de acción. También expliqué lo que significa DAT (Detectar, Analizar y Transformar) enlazando nuestra metodología de trabajo con la semiótica y las pedagogías radicales que optan por revisar y dar alternativas a la educación tradicional utilizando un ejemplo concreto: analizamos las pedagogías invisibles del despacho de Wendy Woon.
Tras este bloque de inicio revisamos los problemas actuales de la educación en museos de artes visuales tales como la realidad de que los museos no son entendidos como centros que interactúen con la realidad social que les rodea, que son lugares estáticos en cuanto a la transformación y como utilizan únicamente modelos de comunicación no mológicos donde los públicos se entienden como depositaros pero no como creadores de conocimiento. Desde este punto emigramos a los estudios de casos con los que quisimos visualizar de forma práctica nuestro trabajo: empezamos por las pedagogías invisibles del espacio en los museos de artes visuales a través del Invisible Museum Project http://revistas.um.es/api/article/view/146221 y como la arquitectura y el mobiliario posicionan al público y les excluye del trabajo de la producción cultural. En el apartado de transformación Andrea explicó desde su tesis doctoral qué es el Museo Rizomático (http://vimeo.com/65525354) ese museo que se entiende como un nodo que conecta los saberes de los espectadores posicionándolos como coautores, mientras que Sara se refirió a la Indian rEDUvolution y su trabajo en una institución social preocupada por la participación como el Centro Matruchhaya (se puede visualizar este trabajo en http://www.teledocumentales.com/infancia-sin-padres-23-color-en-matruchhaya/).
Tras los espacios pasamos a Detectar, Analizar y Transformar los Recursos  o, más en concreto la ausencia de ellos ya que la investigación de Sara Torres quiere evidenciar como la falta de archivos consistentes por parte de los departamentos de educación los invisibiliza y como sin memorias físicas y virtuales de lo que hacemos, será muy difícil dar el salto que nos posicione al mismo nivel que el resto de los departamentos de museo. Sara está diseñando las herramientas que pueden conseguir este objetivo y crear un archivo participativo, internacional, visual y que incluso pueda considerarse como una producción cultural en si misma. 
Tras el archivo le llegó el turno a los Formatos donde Andrea explicó el proyecto 0-99 Matadero Madrid donde Pedagogías Invisibles, tras analizar el concepto de familia contemporánea y ver que no se ajusta a la realidad social, ha creado un programa de talleres intergeneracionales. Andrea habló de la participación de todos los agentes (no solo de los niños), de como hay que salir de las aulas didácticas para visualizarse en los centros, de utilizar el arte contemporáneo no solo como contenido así como de erradicar la idea de que en estas prácticas siempre hay que llevarse un objeto a casa….
Here Together Now (Matadero. Madrid)
Por último analizamos la situación de los Departamentos de Educación y como se perciben como reproductores en vez de cómo creadores. En este punto Andrea mostró los resultados del proyecto Here Together Now (comisariado por Manuela Villa en Matadero) a través del cual curadores, artistas y educadores han trabajado mano a mano desde el principio lo que no ha impedido que, una vez más, los educadores no hayan sido considerados como agentes productores de conocimiento.
Justo en este punto es donde nos dimos cuenta de que las educadoras del MOMA eran tan hormigas como nosotras puesto que, abierto el debate, compartieron las mismas problemáticas que les habíamos presentado. La relegación de la educación a un segundo o tercer plano, nuestra concepción como transmisoras, la idea de lo pedagógico como periférico en vez de cómo central es la realidad cotidiana de cualquier institución, grande, pequeña o mediana. Sin compartir nuestras prácticas, sin colaborar, no conseguiremos que se nos entienda como productoras culturales. Si algo hemos aprendido es que todas somos hormigas y que el elefante es la modernidad.











2013 El museo rizomatico neoyorkino: creando encuentros biográficos de conocimiento transoceánico


Entre NY, Barcelona y Madrid hay toda una masa de océano que nos separa. Pero si esa masa la consideramos en vez de cómo una barrera como un flujo conector podemos transformar la ausencia en una serie de encuentros. Utilizando la ciudad de NY como metáfora, a las personas involucradas en esta semana de mi vida como agentes creadores y a los eventos sucedidos como las piezas, nace el Museo Rizomático Neoyorkino. Un museo que es una ciudad entendida como un contexto de producción de significado personal, un lugar que facilita experiencias a través de las cuales se generen conexiones con la vida y que acoge sistemas de participación introduciendo lo personal como una alternativa a lo hegemónico. 

El Museo Rizomático Neoyorkino (MRN) es una experiencia que empieza en el año 2010 cuando vine Nueva York para impartir en el New School for Social Research la charla Visual terrorism: narratin fears of body, class and cultural difference y que no documenté en este blog por que sencillamente no existía. Esa semana la compartí con Elizabeth Ellsworth, autora del libro Teaching Positons (traducido de forma realmente impecable por Laura Trafí-Prats, profesora de Educación Artística en la Universidad de Milwaukee) y con Dipti Desai, especialista de nuestra área de estudio en la NYU y quien nos llevó a Clara Megías y a mí a diferentes lugares de la ciudad y nos presentó iniciativas  como www.rethinkingschools.org.
Han pasado tres años y en esta visita resulta que en NY se encuentran trabajando varias de las profesionales que investigan alrededor de la educación artística en museos y con las que la red de afectos más que profunda. La primera de ellas es Andrea de Pascual, que se encuentra cursando el Master En Educación Artística de la NYU y cuyo proyecto de investigación doctoral se centra en el desafío que tienen en estos momentos los museos de artes visuales para resituar al público al mismo nivel de producción intelectual que los artistas. Todo su trabajo se puede encapsular dentro de lo que ella misma define como el museo rizomático y que se basa en la idea deleuziana de la producción no jerárquica del conocimiento. Sara Torres es la segunda investigadora (con la que tengo el placer de compartir mi trabajo en la UCM) y cuyo interés se centra en el archivo como sistema de visualización de los departamentos de educación en los museos de artes visuales. Y la tercera es Magali Kivatinezt quien en estos momentos es Latino Cultural Program Consultant en el Brooklyn Museum of Art y quien investiga entorno a los programas que los museos están diseñando específicamente para esta comunidad en EEUU. Estando ya presentadas las agentes productoras de conocimiento y el contexto de producción, falta por explicar las piezas del MRN que han sido tres encuentros: una charla, una cena y varias visitas a museos.

La charla ha tenido lugar en la NYU con el nombre We are teachers. We are artista. Rethinking education as a cultural production que llevé a cabo con la colaboración de Andrea y Sara. Ha constituido un evento en el que hemos querido visualizar una vez más los problemas de las jerarquías en el mundo de la educación artística en el que las expectativas entre ser profesor o artista entran en conflicto situándose claramente una por encima de la otra. Este es un problema especialmente grave en las facultades de Bellas Artes donde la opción de ser profesor se entiende como una necesidad en vez de cómo un deseo de manera que se atribuyen a la función profesoral cantidad de valores peyorativos con respecto a los de los artistas, atribuciones que necesitamos desestabilizar. Reivindicando la figura profesoral dentro del concepto de intelectual transformativo, agente con una potencia transformadora más directa que la de otros productores, el seminario comenzó con la rotura de formatos mediante el perfomance en la que las asistentes tuvieron que elegir entre ser artistas y ser educadoras ante la atenta mirada de un falso Picasso.  La charla se prolongó con la cena que ofreció la NYU en la que estuvimos hablando de las enormes diferencias del sistema educativo estadounidense y el español y la obsesión del primero por la medición estandarizada.

El sábado 13 tuvo lugar la Regenerative Dinner, el encuentro en la que por fin se conocieron autora y traductora, Elizabeth y Laura, y a la que asistimos el resto de agentes del Museo Rizomático Neoyorkino. Fue un evento cargado de conocimiento descentralizado por que ya sabemos que en la reunión se generan mas sinergias que en las clases. Las conversaciones fluyeron desde los feminismos hasta los toros, pasando sobre todo por la rEDUvolution y como todas las asistentes estamos realmente preocupadas en acometer en cambio de paradigma ya sea desde la universidad, desde los museos o desde las propias prácticas artísticas (Elizabeth y Jamie Kruse han constituido el colectivo Smug Studio desde donde producen obras y publicaciones como la que se puede descargar desde http://punctumbooks.com/titles/making-the-geologic-now/) Entendiendo las cenas como piezas de museo de nuevo lo personal se hace político mediante conversaciones en las que las fronteras se difuminan.
Y para terminar, los encuentros con otros artistas se establecieron a través de sus obras y mi biografía en el MOMA, el Brooklyn Museum, y el PS1. La primera pieza que me inspiró fue la acción de Tilda Swinton The Maybe mediante la que pasa ocho horas al día metida en una vitrina en un lugar y un día inesperado. ¿Que pedagogía se esconde detrás de una mujer viva en una vitrina? ¿Qué realidades puedo conectar desde mi biografía con esta acción que resitúa lo real al mismo nivel que lo hiperreal, el cuerpo imperfecto de la artista con el cuerpo imperfecto del público que hay fuera? La pieza de Duglas Gordon Play Dead Real Time nos invitó a participar y formar parte de la obra cuando nuestras sombras se colaron y le hicieron cosquillas al elefante enlazando lo de dentro con lo de afuera y cuestionando la autoría.
Al día siguiente, nuestros pasos nos llevaron al Brooklyn Museum para conocer la obra del artista nigeriano Anatsui quien nos introdujo en las complejas relaciones entre los detritus occidentales (los nuestros) y el reciclaje en Nigeria mediante unas piezas altamente retóricas que nos invitaron a reflexionar entre las antístesis de las texturas de las chapas de botellas que relumbran como el oro.
Y la visita no puedo terminar mejor que viendo en directo una de mis piezas favoritas The Dinner Party de Judith Chicago que representa de forma tan personal como si la hubiese hecho yo la resignificación de las mujeres en la historia occidental. Para terminar, en el PS1 James Turrel  hizo realidad  con Meeting la posibilidad de contemplar el cielo desde una perspectiva estética en vez de meteorológica.

Enlazar, comer, reprogramar, ir al parque, meterse en una vitrina o recomendar constituyen los encuentros que han popiciado que mi relato y el de todas las personas con las que me he relacionado estos 10 días hayan colisionado. Encuentros porosos que van más allá del espacio y del tiempo y que generan museos pequeños, preciosos y efímeros: 

los museos de mi biografía.