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2014 Ir a la escuela para aprender a pensar en vez de ir a la escuela para aprender a aburrirte: la emoción como elemento clave del proceso de aprendizaje


Recordemos nuestras clases y seamos lo más objetivos posibles. Recordemos la sensación narcotizante que sentíamos al entrar por la puerta, al tirar la mochila en el suelo, al sentarnos en la silla de la forma más dejada posible. Recordemos las expectativas que habíamos desarrollado sobre las interminables ocho horas de aburrimiento, de antiparticipación, de convertirnos en un elemento tan triste y tan incómodo como el aula que nos albergaba… Recordemos el tedio, la inmovilidad y el (des)aprendizaje. El cuerpo es el gran olvidado de la pedagogía. La educación tradicional normativa nos ha hecho creer que lo que verdaderamente importa es la cabeza, lo intelectual, el pensamiento, todo lo que sucede en la parte superior de nuestros organismos de manera que poco o nulo interés ha mostrado por lo que hay más allá de lo que sustentan nuestros hombros…


Por todas estas razones, en la cuarta sesión de la #Escuela Educación Disruptiva hemos querido trabajar a fondo los capítulos tres y cuatro de #rEDUvolution y llevar las emociones hasta el aprendizaje. De la misma manera que en las sesiones anteriores hemos reivindicado trabajar en el aula con recursos que normalmente están vetados como los dispositivos móviles y las redes sociales, en la cuarta sesión celebrada el sábado veintidós de marzo, trabajamos el diseño, la arquitectura, las emociones y el humor, de manera que seamos capaces de incorporarlas en nuestra práctica docente como herramientas habituales.

Cometas (Rosan Bosch)

Los espacios y el mobiliario en la educación tradicional no solo son recursos olvidados sino que, por el contrario, constituyen recursos que parecen diseñados para impedir el aprendizaje: todos recordamos sillas en las que es imposible estar sentado más de media hora, mesas que sirven como barreras, una iluminación artificial que produce dolor de cabeza, puertas ruidosas que están siempre cerradas… La #rEDUvolution invita a todos los docentes, a todos los directores de escuelas y especialmente a los legisladores que distribuyen los recursos económicos, a repensar cómo deberían ser los espacios educativos. De la misma manera que resulta un lugar común que aeropuertos, bancos o museos deben de ser lugares efectivos y hermosos, debemos  reivindicar el papel decisivo de la arquitectura y el diseño en la educación, lo que Loris Malaguzzi (el genial impulsor de las escuelas de Reggio Emilia en los años 60) denominaba como EL TERCER PROFESOR y es que cuestiones como el mobiliario, los suelos, la temperatura o la ventilación (es decir, el ambiente) son factores clave y afectan al proceso de aprendizaje de manera profunda.


La cuarta sesión de la #EED comenzó con la recuperación del diseño como una herramienta profundamente relacionada con el acto de aprender, tema desarrollado por la diseñadora holandesa afincada en Copenhague Rosan Bosch la cual, curiosamente, fue educada en un centro Montessori hasta que tuvo 12 años.  Rosan tuvo un momento eureka cuando un buen día les preguntó a sus hijos qué era lo que más les gustaba del colegio y ellos respondieron que lo que más les gustaba era el recreo. Desde entonces, y teniendo en mente que (aunque parezca increíble) los niños van a la escuela para aprender a aburrirse, el principal objetivo del trabajo de Rosan ha sido crear espacios que consiguan que los niños vayan a la escuela para aprender a pensar, por lo que resulta imprescindible que les guste ir a todas las actividades programadas y no solo al recreo.


Rosan considera la curiosidad y los retos como elementos centrales en el aprendizaje y para que los estudiantes solucionen los problemas que los retos conllevan, son necesarios espacios que estimulen el cuerpo y permitan el movimiento, espacios que fomenten el aprendizaje y la emoción en vez de espacios narcotizantes. Rosan se da cuenta de que lo importante es crear ambientes donde la comunidad educativa aprecie el reto y les devuelva la pasión por aprender. Así que su trabajo se puede resumir en tres palabras:

diseñar para motivar

En el año 2006 la Ordrup School de Copenhague http://www.designshare.com/index.php/case-studies/ordrup-school/ decide hacer la #rEDUvolution cambiado algunos elementos del mobiliario y los espacios, pero el resultado no funcionaba: los profesores estaban estresados, el aprendizaje no fluía y los padres sacaban a los niños de la escuela. Hasta que llegaron Rosan y Rune Fjord (arquitecto con el que en ese momento trabajaba) y establecieron seis meses de investigación con estudiantes y profesores previos a cualquier cambio. En este proceso se incluyeron dos elementos clave: unas alfombrillas creadas con recortes de moqueta que los niños transportaban de forma fácil hasta cualquier lugar y notas adhesivas donde se dejaban frases del tipo “Me gusta mucho esta mesa por su color”. Con toda  la información recogida durantes estos seis meses, la comunidad de la escuela reconoció el diseño como un factor clave, reconoció la importancia educativa del espacio y del mobiliario sin la necesidad de que los cambios les fuesen impuestos desde fuera, de manera que el aprendizaje en este casó fluyó y la Ordrup School se convirtió en una escuela referente. 


Tras la experiencia del Ordrup School, Rosan fue contratada por la red de escuelas públicas suecas Vittra en 2011 para rehacer por entero los espacios y el mobiliario de una de sus sedes, una escuela con 250 estudiantes de 6 a 12 años de edad, organizados en grupos de 10, que trabajan de forma simultánea (sin paredes ni aulas) y donde cada niño tiene un portátil con el que se tira por el suelo o se relaja en un sofá de manera que no son tan importantes las mesas y las sillas. Las escuelas Vittra se han convertido en un referente mundial, en uno de los ejemplos más interesantes que demuestran la importancia del diseño en el aprendizaje. 


En el trabajo de Rosan lo más interesante desde mi punto de vista es el componente intelectual y teórico, los objetivos que persigue mediante el concepto de adaptabilidad: el mobiliario y los recursos se adaptan al aprendizaje por lo que cambian dependiendo de la función que se requiera de ellos. Por ejemplo, necesitamos trabajar en grupo, pues cogemos mesas y sillas y nos organizamos en islas; que hay una presentación de proyectos, nos vamos a la Montaña y escuchamos por turno a los oradores; que hay que procesar unas fotos, sacamos unas esterillas y nos tumbamos en el suelo con nuestro portátil…El espacio se adapta al aprendizaje y facilita una educación individualizada, emocionante, una educación motivadora que te expande y te energiza; un tipo de aprendizaje Kite Education en oposición a la Rubber Band Education: mientras que la primera metáfora establece una imagen donde la cometa es el niño que se mueve libremente y que ocasionalmente es recogido por el adulto, la Rubber Band Education lanza y recoge a los niños una y otra vez sin permitirle ni el más mínimo grado de libertad. 

Jirafas (Francisco Mora)

Rosan acabó su exposición y Francisco Mora (autor del inspirador libro Neuroeducación: solo se aprende lo que se ama) y yo nos subimos al escenario. No pude más que empezar nuestra conversación con una frase que le había escuchado recientemente a Fernando Savater “La escuela es el lugar para aprender la razón: las emociones han de quedarse en casa”. Francisco resultó de mi misma opinión: Savater está totalmente equivocado.



Empezamos conversando sobre qué es la Neuroeducación: la necesidad de extraer los conocimientos que aporta la neurociencia cognitiva en conjunción con la psicología y llevarlos a las aulas con la finalidad de aprender y enseñar mejor. Esta ciencia ha llegado a la conclusión de que: “Hoy sabemos que la letra con sangre no entra. El castigo, el dolor como método para aprender es un método primitivo, consustancial con la supervivencia en otros tiempos duros de la humanidad. Pero lo ciertos es que hoy en los colegios nadie se juega la vida. Por eso se debe y se puede enseñar a través de la alegría, porque conocemos bien los sustratos cerebrales de esos procesos ”.


Me resultó verdaderamente esclarecedora la parte de la conversación en la que explicó la importancia de empezar las clases de forma provocadora, mediante una frase, un dibujo (o la existencia de una jirafa que entrase por una puerta del aula y se fuese por otra), ya que es algo que la #rEDUvolution demanda mediante el término detonante y que llevo utilizando en mis clases desde hace tiempo. Paco defiende que la enseñanza efectiva solo puede ser afectiva, porque los afectos mejoran la atención y sin atención no hay aprendizaje. Es imprescindible evocarla con mecanismos que la neurociencia empieza a desentrañar como la  expectación, lo inesperado y la sorpresa, potentísimos activadores de estímulos cerebrales que consiguen desarrollar la curiosidad, la atención y la motivación.



En sus últimas palabras antes de terminar, Paco dejó bien claro que necesitamos crear una nueva profesión, la de neuroeducador: una profesión que necesitará aprendizaje constante y actualizado por lo que es urgente impulsar a los gobiernos a desarrollar nuevas políticas educativas y la necesidad de aumentar la inversión económica en educación y en concreto en una formación disruptiva del profesorado. 

Codazos (elii)


Tras la comida la sesión continuó con el taller Aula Ficción o Ficciones Pedagógicas Negociadas desarrollado por el colectivo de arquitectos elii (everyday life invents itself) compuesto por Uriel Fogué, Eva Gil y Carlos Palacios. elii es una oficina donde la arquitectura se entiende como una representación del conocimiento a través de las estructuras, lo que la liga de manera profunda con la pedagogía. En la presentación del taller y tras explicarnos algunos de sus proyectos http://www.elii.es, nos hablaron de la nudge architecture (arquitectura del codazo), un tipo de arquitectura no resuelta que en vez de imponer, da una oportunidad al habitante, espacios que gestionan las tomas de decisiones de manera diferente a como hacen los espacios tradicionales que resultan fundamentalmente impositivos. elii trabaja desde una arquitectura del aviso, de la oportunidad, de la alternativa, creando lugares con direccionalidad abierta que enseguida me recordaron a Elizabeth Ellsworth y a las pedagogías regenerativas que invitan al profesor a diseñar modos de direccionalidad pedagógica abiertos en lo que se podría denominar como nudge pedagogy.


Y tras la presentación, llegó el momento de #aulaficción en el que invitaron a la audiencia a fantasear, no sobre el aula necesaria, sino sobre el aula deseada: quizás deseemos agua en el aula y por lo tanto se haga necesario un jacuzzi, o quizás queramos que nuestra clase se desarrolle en un vagón de metro para potenciar la sensación de provisionalidad….Ficcionar sobre lo imposible, hace lo posible más cercano y esto fue precisamente lo que los asistentes construyeron en el suelo al más puro estilo Dogville.


Neuromeriendas (Joaquín Reyes)

La emoción de la sesión iba en aumento y, en consecuencia, también iba en aumento el aprendizaje. La audiencia esperaba el final con verdadera expectación, ya que Joaquín Reyes, el gran cómico, ocuparía la última conversación. Introducir a Joaquín Reyes en una sesión sobre pedagogía ha sido uno de los momentos álgidos de mi carrera en mi constante intención por salirme de lo normativo e hibridar las ciencias de la educación con otros mundos. Y es que el humor está en absoluta conexión con la emoción y es algo que falta en las aulas. Reivindicar el humor como una herramienta pedagógica no es una demanda banal porque reivindicar el humor es reivindicar el placer, la generación de endorfinas y de dopamina, sustancias relacionadas con la experiencia profunda, la memoria y, por lo tanto, el aprendizaje. Sustancias que se generan mientras jugamos, cuando comemos, cuando tenemos relaciones sexuales, y cuando nos reímos, pero que no se generan si entendemos el aprendizaje como la triste sucesión de toma de apuntes, memorización falsa y vómito bulímico. 


Por esta razón, en el diseño del programa de la #EED, nos parecía fundamental que alguien como Joaquín viniese a hablarnos de su trabajo, un tipo de humor ácido que nos hace pensar, totalmente relacionado con el arte contemporáneo (ya que estudió Bellas Artes) y que rompe el formato. Desde la #EED, consideramos a Joaquín Reyes como un productor cultural y un artista contemporáneo, por lo que su figura representa de manera perfecta el modelo productor cultural, de DJ que demandamos también para la figura del docente.


Para empezar, la obra de Joaquín Reyes (cualquiera de sus series, sus Celebrities, etc.) se basan especialmente en explorar lo narrativo. Y es una realidad que a la mayoría de los estudiantes les pone mucho más ver una buena serie o jugar a un videojuego que ir a clase. Recuperar lo narrativo en la educación resulta urgente y necesario ya que, tal como nos habían contado antes Rosan y Francisco, sin ese factor narrativo el aprendizaje no sucede. El extrañamiento es otro de los conceptos que seleccionamos para hablar con Joaquín, ya que sus producciones culturales fomentan la sensación de extrañamiento que demandamos mediante la #rEDUvolution en lo pedagógico. Para Joaquín, el extrañamiento es la antesala de su humor y por eso lo explota desde los nombres de sus producciones (pensemos en Muchachada Nui hasta Museo Coconut) hasta en las caracterizaciones, que son histriónicas de manera explícita. Junto con todas estas reflexiones sesudas, Joaquín salpicaba su charla con sus geniales ocurrencias como cuando dijo “Nadie se ríe de aburrimiento” o que Francisco Mora y él eran colegas y que hacían “Neuromeriendas…”.


Pero, no debemos olvidar que el trabajo de Joaquín no es hacer reír sin más, el pensamiento crítico es parte inherente de sus producciones y esta es la razón por la que consideramos su obra muy cercana al arte contemporáneo y por lo tanto, completamente rEDUvolucionaria: lo narrativo, el extrañamiento, la sorpresa y todas las herramientas vinculadas a la emoción son empleadas para repensar la realidad y desarrollar el conocimiento propio enlazando esta conversación final con la charla de Rosan, Paco, Eva y Carlos.


Cometas, Jirafas, Codazos y Neuromeriendas: un diseño pedagógico que nos deja libres, un animal que produce sorpresa, una estructura espacial que nos permite intervenir y un concepto que nos hace reír a carcajadas. Dejemos atrás la inmovilidad, el aburrimiento, las jaulas y el miedo: solo si trabajamos la emoción aprenderemos a pensar en vez de aprender a aburrirnos. 

2014 ¿Dónde está el arte? o por qué disfrutar de cómo caen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche es igual de potente que visitar un museo


“Arte es todo aquello que decidimos mirar artísticamente”
El arte como experiencia
John Dewey



¿Dónde está el arte? Esta es la pregunta que me hizo mi hija Paz hace unos días, sobrecogida por la conversación que manteníamos varios adultos a su alrededor sobre el espinoso tema de la legitimación del arte contemporáneo y, lo mismo que hago con los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la UCM (que sorprendentemente tienen las mismas dudas que ella), la pregunta me posibilitó abrir el debate sobre las diferencias entre decidir entrar en el circuito del mundo profesional del arte contemporáneo o no entrar en ese mundo profesional, quedarte fuera. Si decides entrar lo primero que necesitas es legitimarte, de manera que tienes que seguir una serie de pasos: la obra de arte no debe ser casual, hay que enmarcarla dentro de una trayectoria, exponer en lugares físicos muy concretos así como aparecer en webs y revistas de referencia que te posicionen dentro de la selección realizada por comisario o un blogero de renombre. Como los estudiantes siempre se enfadan cuando explico este proceso utilizo una metáfora: no es lo mismo jugar al fútbol en el patio de tu casa (fútbol no profesional) que entrar en el Real Madrid (fútbol profesional). Para que ocurra lo segundo también hay que pasar por un proceso de legitimación super estricto: has de ser seleccionado por un ojeador, entran en un equipo de renombre, etc.




Pero, no es lo mismo el arte legitimado que la experiencia estética. La segunda, como ya dijo Dewey en Arts as experience y Alan Kaprow en La educación del desartista, se puede encontrar en cualquier momento y en cualquier lugar si adiestramos nuestros ojos y nuestro cerebro para ello: disfrutamos al mirar como se distribuyen los polvos del Cola-Cao en un vaso de leche, el rastro que dejan la suela de los zapatos en el barro o el sonido del viento contra nuestro parabrisas. Quiero dedicar este primer post de 2014 a la idea de que el arte está en todas partes mediante tres experiencias muy distintas: un taller esperado (Ko-nichi wART)  dentro del contexto de una institución de arte legitimada y dos talleres inesperados (BlueBath y Caza-Dora) relacionados con la trasformación estética de la acción cotidiana de bañarse y el re-descubrimiento de una pieza de ropa.




Ko-nichi wART es una actividad nacida de una colaboración entre el colegio Las Naciones y el Centro de Creación Contemporánea Matadero Madrid a través de la cual Yuta Nakajima (artista japonés que ha participado como residente en la última edición de El Ranchito http://nakajimayuta.net) ha realizado dos talleres para los estudiantes de Primero de Primaria del centro escolar citado. La obra de Yuta es muy peculiar ya que la mayoría de sus obras implican a los niños como agentes productores de actividades tan complejas como, por ejemplo, crear esculturas con toallas empapadas en una nave frigorífica. Casi todas ellas podrían definirse dentro de la categoría de arte relacional infantil de manera que entran de lleno en lo que vengo denominando como Educación Artística como Vehículo de Conocimiento. 



En el caso de su propuesta para El Ranchito, Yuta ideó una obra dividida en dos sesiones. La primera consistió en su visita al colegio citado para realizar una sesión de trabajo comparativo entre la cultura japonesa y la española (que ya había sido previamente realizada a la inversa en Japón) dividida en cuatro fases que emigraban de lo concreto a lo abstracto: dibujar una niña japonesa (en el taller en Japón la actividad consistió en dibujar una niña española), una bebida japonesa, el Monstruo japonés y, por último, dibujar una mentira. Yuta dividió los enormes trozos de papel que traía en ochos apartados simplemente plegándolos y en ellos los participantes realizaron sus propuestas: las más interesantes fluyeron ante el problema de dibujar una mentira ya que previamente había que mentir y mentir para dibujar es una tarea intelectual compleja… “Hoy he desayunado una babosa”, “Me he comprado un ipad nuevo” o “Soy viejo” son algunas de las mentiras que luego tocó dibujar.  




En el segundo taller los estudiantes de Primero de Primaria se desplazaron hasta la zona de trabajo de Yuta Nakajima en Matadero todos vestidos de rojo, una norma absurda diseñada por Yuta y que nos invitó a reflexionar sobre quién pone las normas y por qué. La experiencia de ir todos vestidos del mismo color rojo resultó bastante potente en sí misma, acción que se multiplicó por mil cuando llegamos a El Ranchito y nos sentamos encima de planchas de papel forradas de espejo: los reflejos de los cuerpos cobraron un valor inusual al tiempo que los niños y niñas realizaban incisiones en la superficie del papel creando una especie de alfombra creada a través de la acumulación de las incisiones. El procedimiento de archivo del taller a través de fotografías posibilita que Yuta realice un vídeo final en el que se visibiliza parte del proceso. 





Tras una experiencia completamente legitimada, esa misma noche mis hijas y yo creamos el taller inesperado BlueBath, una actividad estética generada en el baño de nuestra casa a través de bolas de gelatina azul. A través del tacto y de la vista transformamos la experiencia cotidiana del baño en una sesión de body art, donde lo importante no era limpiarse sino transitar dentro de una sustancia diferente que nos invitaba a quedarnos y a salir del baño la vez. Reflexionar sobre cómo podemos imaginar  un simple cuarto de baño como un taller de producción cultural así como las diferencias y similitudes con lo que ocurrió en Matadero, consistió en parte del núcleo intelectual de BlueBath.


 Y, para terminar, Caza-Dora, una actividad que sucedió de manera casual, improvisada cuando Paz metió los pies en un lugar que no era el adecuado. De repente, una prenda sin más se convirtió en una osadía, en un algo inidentificable, en una sorpresa generando tanto en la propia autora como en los demás, la sensación de que todo es posible, que es importante extrañar, mirar las cosas viejas como si fueran nuevas y repensar su uso.

El placer ha sido parte fundamental de estas tres experiencias, además del conocimiento, el proceso y la creatividad alejándolas del marco de las manualidades y posicionándolas dentro de la contemporaneidad, empoderando a sus participantes como productores culturales a los 6 años, demostrando que para desarrollar las artes visuales no es necesario más que tiempo, buenas ideas y formatos interesantes. Tanto en Matadero Madrid (como en el Cuarto de Baño o en el Jardín) el arte florece cuando somos capaces de descubrirlo por lo que la educación artística tiene un papel fundamental: que aprendamos a reconocerlo.





2013 Miente, empodera y dibuja: de cómo la fotografía, la ópera y los relatogramas deben ser recuperados para la pedagogía




«A menudo incluso los estafadores no son ni mucho menos conscientes de serlo; a menudo se estafa con la más beatífica voluntad en numerosos ámbitos por los que discurre nuestra vida: en la familia, en el colegio, en la iglesia, en el trabajo, en el sindicato, en los media… Porque estafar significa decidir por los demás, esconder la diversidad de opciones de que se dispone»
Joan Fontcuberta. El beso de Judas

El pasado sábado 14 de Diciembre uno de mis sueños como educadora se hizo realidad: compartir apenas tres horas de mi vida con Joan Fontcuberta, mano a mano, de tú a tú, tan enfrente y tan tangible que quedaba claro que, quizás solo en este caso, Fontcuberta no era una representación visual, sino una realidad de carne y hueso. La primera sesión de la Escuela de Educación Disruptiva no pudo empezar mejor, porque invitar a un artista para hablar de pedagogía es un acto brusco, rompedor e inusual, y al mismo tiempo necesario, porque hoy es el día en el que debemos darnos cuenta de que la pedagogía es una ciencia demasiado cerrada en si misma, demasiado opaca, por lo que es el momento de engarzarla con otros saberes tan mestizos y tan poco científicos como la fotografía, la ópera o la relatoría gráfica.

Alicia Carabias
Tras la presentación general a cargo de la responsable de la escuela en Fundación Telefónica, Alicia Carabias y mi explicación de cómo y por qué esta escuela es necesaria (lo que podréis ver de nuevo en breve en la web de la #EED). Defendí cómo nuestra preocupación principal consiste en visualizar la necesidad de llevar la #rEDUvolution a la práctica tanto desde el contenido como desde el formato, por lo que pasé a presentar a Carla Boserman experta en la creación de #relatogramas quien explicó a los asistentes qué hacer con el maravilloso kit que nos habían entregado: teníamos que activar la mirada y desplegar estrategias para iniciarse en el mundo de la documentación y relatoría gráfica a través del dibujo de manera participativa.

Joan empezó a contarnos su evolución biográfica y cómo desde la publicidad emigró a las artes visuales hasta configurar su misión actual como francotirador y como expendedor de vacunas para que el espectador se replantee sus relaciones con los mensajes que nos llegan a través del lenguaje visual. Citó a Bill Gates (quien recientemente ha dicho algo así como que quien quiera controlar los espíritus que controle las imágenes) evidenciando la ya perversa importancia de lo visual en un mundo en el que tenemos tantas fotos que no tenemos tiempo de mirarlas. Explicó varios de sus últimos proyectos y su constatación de que hoy la fotografía se utiliza no para representar la realidad sino para inscribirse en el suceso, para dejar una marca biográfica.

Joan Fontcuberta
Cada palabra, cada término que Joan emitía yo me lo llevaba a la pedagogía de manera que las relaciones entre fotografía y verdad las transformaba en las relaciones entre pedagogía y verdad y al desmitificar la fotografía como documento y posicionarla  como ficción, yo no paraba de pensar en que exactamente lo mismo ocurre en la pedagogía y que si reconocemos el inconsciente como parte inherente del proceso de aprendizaje debemos de aceptar que, como profesores, producimos verdades provisionales o verdades subjetivas.

Tras las diferencias entre pedagogía y verdad debatimos sobre la necesidad de sospechar, la necesidad de ahondar en las pedagogías invisibles, no solo de las imágenes (que por supuesto), sino de los actos pedagógicos y visibilizar como meta principal de una educación disruptiva el desarrollo del hábito de sospecha ante lo que pretenden enseñarnos (si somos estudiantes) y lo que enseñamos (si somos profesores) en la misma línea que Fontcuberta recomienda sospechar de la fotografía. Del artista como estafador emigramos a la idea del profesor como estafador y conversamos sobre la urgencia de repensar el imaginario obsoleto del docente como depositario de la verdad absoluta preguntándonos por qué todo aquello que se enmarca dentro de un dispositivo educativo queda inmediatamente considerado como cierto (conectando este proceso con lo que Roland Barthes en la semiótica denomina efecto realidad) lo que nos llevó a conectar la falsificación como estrategia intelectual en la pedagogía. Fue un verdadero placer hacer esta transposición, remezcla o intercambio y paladear en lo pedagógico términos como falsificar, mentir, enmascarar, términos que raramente se relacionan con lo educativo pero que están completamente relacionados con la pedagogía. Tras la conversación con Joan pasamos al almuerzo, dispositivo de trabajo importantísimo dentro de la #EED porque comer juntos significa hacer comunidad de manera que el arroz con pasas y el pollo a la mostaza se convirtió (como veremos en la sesión Comida para aprender) en un vínculo posibilitador del conocimiento de forma tan poderosa y certera como cuando estamos sentados en las butacas escuchando y dibujando. 

Pedro Sarmiento
Por la tarde la ópera ocupó el papel de la fotografía. Pedro Sarmiento es el coordinador en España del proyecto LOVA (La Ópera como Vehículo de Aprendizaje), que es en sí mismo un compendio de todas las máximas de la educación disruptiva, y uno de los pocos ejemplos de la Metodología de Trabajo por Proyectos en la educación artística mediante el que el profesor o profesora ceden gran parte de su poder a sus estudiantes al empoderar una clase y convertirla en una compañía de ópera. Si con Joan el placer consistió en evidenciar que la fotografía y la pedagogía comparten problemas, con Pedro el placer residió en no contemplar la #rEDUvolution como posibilidad sino como certeza: 100 compañías de ópera dan fe de que somos muchos los docentes que estamos llevando a la práctica una educación diferente que a pesar de las trabas que las instituciones inventan, a pesar de la incredulidad de los compañeros, a pesar de la suspicacia de algunos padres, del tiempo que tenemos que sacar de lugares imposibles, del cansancio y del desánimo, no nos dejamos amedrentar por el miedo y transformamos nuestras prácticas a pesar de todo. LOVA, entre muchas otras cosas, es uno de los pocos ejemplos visibles (por que invisibles hay muchos) de cómo otras metodologías de enseñanza son posibles y cómo el aprendizaje de repente sucede haciendo justo lo contrario de lo que la pedagogía tradicional recomienda.  

Tras el esclarecedor resumen que Pedro hizo de la evolución histórica del proyecto, empezamos por conectar el proyecto con el tema de la distribución del poder ya que LOVA es un pleno ejercicio de pedagogía democrática donde las dinámicas se invierten, creando una verdadera comunidad de pares donde el profesor se vuelve invisible y da la clase con la boca cerrada. En segundo lugar Pedro nos contó cómo LOVA consigue emigrar de la clase a la reunión habitando el aula e invirtiendo los tiempos ansiosos en tiempos slow mediante un proyecto que se desarrolla durante los nueve meses del año escolar, reconociendo la urgente necesidad de darle tiempo al proceso.

Analizados el poder y el cuerpo, conversamos sobre cómo LOVA definitivamente rompe con la educación bulímica y el simulacro pedagógico al entender el acto educativo como una experiencia transformadora en todos los sentidos. Pedro nos explicó cómo todas y cada una de las necesidades que demanda la Educación Disruptiva (la incorporación de la sorpresa y lo inesperado, lo audiovisual y las dinámicas de campamento), son recursos pedagógicos que se utilizan en LOVA dejando claro que aprender tiene poco que ver con estudiar y que hacer es mucho más interesante que memorizar. Por último analizamos el espinoso tema de la evaluación, tomado como ejemplo cómo se resuelve este problema en LOVA donde la calificación está descentrada, se lleva a cabo de forma creativa y se transforma en investigación.

Clara Megías
Tras la ronda de preguntas de la tarde, Clara Megías elaboró un resumen de la jornada, comentando la participación por streaming y a través de Twitter y visualizando cómo desde las 11 de la mañana los participantes habían registrado visualmente las ideas que creaban tanto colectiva como individualmente, al tiempo que se comentaban las ventajas e inconvenientes de estar escuchando y dibujando a la vez. 

Carla Boserman
La fotografía, la ópera y los relatogramas se fusionaron en una jornada en la que quedaron claras tres cosas: que la pedagogía debe de hibridarse con otras disciplinas, que la #rEDUvolution ya se está llevando a la práctica y que la información textual debe completarse con la visual a la hora de generar archivos. Una escuela como está solo tiene sentido como detonadora de cambios que hay que ejecutar: miente, empodera y dibuja y el aprendizaje sucederá.